Apertura sin grandes variaciones en las plazas europeas (futuro Eurostoxx 50 -0,1%), mientras que los futuros estadounidenses cotizan subidas relevantes (S&P 500 +0,3%, Nasdaq 100 +0,7%) haciendo el catch up con las bolsas europeas tras la festividad del pasado viernes, que reflejó cierta mejora del escenario económico gracias a los positivos indicadores macro publicados (PMIs en zona de expansión, enfriamiento del empleo en Estados Unidos) y un petróleo (estable en 72 usd/barril) que alivia las presiones inflacionistas sobre la política monetaria.
De cara al conjunto de la semana, en el plano corporativo arrancará la temporada de resultados americanos del 2T26, aunque de forma testimonial (sólo 3 empresas del S&P 500), y no será hasta el 14 de julio cuando cobre relevancia con la publicación de la banca de inversión (en España habrá que esperar hasta el 21-julio). El martes 7-julio se hará efectiva la incorporación de SpaceX al Nasdaq 100. En el plano macro, la referencia clave más cercana será el IPC de junio en EE.UU. (14-julio), determinante para calibrar si la Fed puede mantener la pausa, sin perder de vista la evolución de las negociaciones EE.UU.-Irán y del yen japonés. En el plano geopolítico, la atención estará en la cumbre de la OTAN, mientras que los resultados preliminares de Samsung permitirán tomar el pulso al ciclo de demanda de IA tras la volatilidad vista de la pasada semana en los semiconductores. A nivel macro, escasas referencias, destacando en EE.UU. el ISM de servicios de junio (lunes) y las Actas de la Fed de la última reunión. En la Eurozona, confianza inversora Sentix de julio y precios a la producción y ventas minoristas de mayo (lunes). Y en China, datos de inflación de junio, con los precios a la producción e IPC.
A nivel de mercados, hemos asistido a un desplazamiento del foco de los inversores desde la geopolítica hacia la política monetaria y el ciclo económico americano. La combinación de una inflación moderándose a ambos lados del Atlántico (IPC Eurozona 2,8%, crudo en mínimos desde febrero) y un mercado laboral americano enfriándose permite a los bancos centrales justificar una pausa, con un Warsh menos beligerante de lo temido y una Lagarde apuntando a un mayor equilibrio entre inflación y crecimiento. Con las expectativas de subidas de tipos moderándose, pero no exentas de riesgo (geopolítica, efectos de segunda ronda), las bolsas deberán apoyarse en la temporada de resultados del 2T26 para justificar sus valoraciones, con unas estimaciones de consenso exigentes y muy concentradas en Energía y Tecnología, como recordó el episodio de volatilidad en semiconductores de la pasada semana. Y todo ello sin dejar de prestar atención a las negociaciones entre EE. UU. e Irán, que podrían extenderse más allá del 18 de agosto, y a la debilidad del yen, con el riesgo de intervención cambiaria sobre la mesa. Consideramos que el mercado continuará mostrando volatilidad en las próximas semanas, pendiente de la publicación de datos macroeconómicos clave para la dirección de las políticas monetarias.