Después de que la caída de su capitalización bursátil, un 30% en lo que va de año, redujera su peso dentro del mercado europeo, Volkswagen se ha visto obligada a abandonar el EuroStoxx 50 por primera vez en quince años. La salida del índice culmina una crisis que encadena demasiados golpes para la compañía alemana. El último, el anuncio hace tan sólo unos días de unos cargos extraordinarios cercanos a los 10.000 millones de euros y la reducción de su previsión de margen operativo para 2026 a un máximo del 1%, frente al rango anterior del 4%-5,5%. Más de 6.000 millones de euros derivan del deterioro de su participación en Porsche.
El proveedor de índices Stoxx tomó la decisión de la exclusión de Volkswagen en su revisión anual de septiembre y explicó que obedecía a un criterio automático y no a uno discrecional, ya que el índice se pondera según el valor en bolsa del capital flotante y el de Volkswagen ya no cumple el mínimo exigido.
Volkswagen se incorporó al Euro Stoxx 50 en el año 2000, solo dos años después del lanzamiento del índice, y solo había salido del selectivo en el breve intervalo de 2010 y 2011. En el año 2008, la compañía automovilística llegó a ser la más valiosa del mundo, con una capitalización cercana a los 280.000 millones de euros. Su salida del índice no es la primera que sufre un peso pesado del sector del automóvil. Justo hace un año Stellantis corrió la misma suerte tras retroceder casi un 45% en bolsa en 12 meses.
Según explican los operadores del mercado, para el accionista, la exclusión puede generar presión técnica adicional, ya que los fondos que replican el EuroStoxx 50 deben vender la acción. Sin embargo, la clave será comprobar si la reestructuración permite recuperar los márgenes y compensar la debilidad del negocio en China, la competencia de los fabricantes asiáticos y los costes de la transición hacia el vehículo eléctrico.
En sustitución del fabricante alemán y de Wolters Kluwer, que también ha salido del EuroStoxx 50, han entrado la finlandesa Nokia y la francesa Engie.