Apertura a la baja en las plazas europeas (futuros Eurostoxx -0,4%, futuros S&P -0,4%, futuros Nasdaq -0,5%) tras romper ayer Wall Street su racha de nueve días consecutivos al alza, con la TIR del T-bond en el entorno de 4,5% pese a unos buenos datos macro, tanto el ISM de servicios como el ADP privado de empleo acelerando y superando expectativas.
En la sesión de este jueves destaca el comienzo del roadshow de SpaceX, el mayor debut bursátil de la historia, que busca captar 75.000 millones de dólares (con green shoe hasta 86.000 millones de dólares) con una valoración implícita del 100% de la compañía de al menos 1,8 billones de dólares (múltiplo de 93x ventas). Si S&P adopta la regla de entrada rápida como Nasdaq (acortó el período de espera de 3 meses a 15 días y triplica el cálculo de capitalización para acciones de bajo free float) y FTSE Russell (redujo el período de espera a 5 días), la demanda pasiva automática de fondos indexados sería de casi 20.000 mln usd.
Por su parte, Alphabet amplió ayer su emisión de capital hasta 84.750 millones de dólares (vs 80.000 millones de dólares anunciados dos días antes), señal de una demanda inversora muy fuerte para financiar su agenda de IA.
En referencia a resultados empresariales, destacan las cifras de Broadcom a cierre de mercado de ayer que, aunque han mejorado ligeramente las expectativas, está sufriendo una corrección próxima al 10% en los mercados fuera de hora como consecuencia de unas guías de ventas de chips por debajo de las expectativas. A pesar de estas previsiones más débiles, Broadcom destacó sus contratos para desplegar capacidad de computación para clientes como Meta y OpenAI, y su participación en una estructura de financiación de deuda de 36.000 millones de dólares con Apollo y Blackstone para ayudar a Anthropic y OpenAI a adquirir sus chips.
Tregua débil en Oriente Medio
Más allá de los asuntos corporativos, el foco se mantiene en Oriente Medio, el anuncio de un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano, condicionado al cese completo de las hostilidades por parte de Hezbolá y su retirada al norte del río Litani, ha provocado una ligera caída en los precios del petróleo (con el Brent rondando los 97 dólares), tras días de fuertes alzas acumuladas (+5% desde el pasado viernes) por el temor al desabastecimiento. A pesar de que este pacto busca destrabar las negociaciones entre Washington y Teherán para reabrir el Estrecho de Ormuz, la viabilidad de la tregua es sumamente frágil: los contactos políticos siguen estancados, persisten los combates esporádicos, Hezbolá no ha confirmado su adhesión e Irán amenaza con golpear territorio israelí si continúan los bombardeos sobre Beirut.
Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, minimiza los riesgos de seguridad en el estrecho y enfrenta la presión política interna tras una votación de la Cámara de Representantes para frenar la implicación militar de Estados Unidos, analistas financieros advierten de un exceso de optimismo en el mercado y proyectan que el Brent podría escalar hasta los 130 dólares/barril si el bloqueo de la ruta marítima se prolonga ante la constante reducción de los inventarios globales de crudo.