Las bolsas europeas han cerrado con avances moderados, apoyadas por la relajación del petróleo y por la sensación de que la factura energética empieza a dejar de ser el gran impuesto oculto para márgenes, inflación y consumo. El Ibex 35 ha avanzado en torno al 0,6% y el Euro Stoxx 50 alrededor del 0,9%.
La caída del Brent ha favorecido una rotación más saludable: menos prima de riesgo energética, algo de alivio en las tires y mejor comportamiento de sectores tradicionales y compañías intensivas en energía.
La tecnología ha mostrado una lectura más selectiva. Los semiconductores han aguantado mejor, beneficiados por la demanda de memoria y capacidad de cálculo. En cambio, las grandes plataformas y fabricantes finales han sufrido.
La clave de la sesión ha sido la vuelta del Brent a niveles previos al inicio de la guerra de Irán. Para Europa, que es importadora neta de energía, el movimiento funciona como un pequeño recorte de costes: reduce presión inflacionista y mejora márgenes.
En España, el mejor tono se ha concentrado en compañías sensibles al coste energético, como aerolíneas y turismo, mientras que las petroleras han perdido parte del apoyo.
En Wall Street, el comportamiento mixto ha reflejado esa misma división. Apple ha sido el ejemplo más claro: la subida de precios en Macs, iPads y otros dispositivos protege márgenes, pero también recuerda que la inflación de componentes ya no es un problema teórico, sino una presión real sobre precios y demanda.
La renta fija ha tenido una sesión de mejor tono, apoyada por la caída del petróleo y por unos datos de inflación en Estados Unidos que no han sorprendido al alza. El mercado sigue pendiente de la Fed, pero reduce parcialmente el escenario de nuevas subidas agresivas.
El Brent ha rebotado ligeramente a 74,5 dólares por barril, tras haber borrado buena parte de la prima acumulada durante la crisis de Irán.