La exportación de bienes y servicios suponía el 23% del PIB en 2007 y el 41% en 2023.
Después de un 2023 plano, El comercio mundial vuelve a crecer en 2024, a un ritmo del 3% según el fondo monetario internacional; del 2,6% según la Organización mundial de comercio. Pero Europa se ha quedado fuera de juego en esta recuperación. De junio 2023 a junio de este año las exportaciones alemanas han caído un -3,2%, las francesas un -2,7%, y las italianas un -2,4%... las españolas doblan esta cifra: han caído un -4,9% de junio 2023 a junio 2024. Si el año pasado cayeron un -1,4% en valor (un -5,1% en volumen) en el primer semestre de este año han caído, en euros, el -2,4% (Economía ha dejado de informar de la caída en volumen pero es de suponer, dada la inflación, que la caída será aún mayor).
LA CAÍDA DE LAS EXPORTACIONES españolas de mercancías en el primer semestre de 2024 (-2,4% tras la caída del -1,4% en 2023) ha encendido la preocupación sobre su futuro crecimiento. Coincide este aviso con el gran interrogante que se abre acerca de la globalización del comercio internacional. Desafío hoy día protagonizado por el enfrentamiento entre USA y China. ¿Acaso un nuevo Telón de Acero Oriente–Occidente? Se pregunta a Alan Beattle, desde las páginas del Financial Times.
A la vez, y desde la Organización Mundial de Comercio (OMC) su director general anuncia la llegada de tiempos difíciles para el comercio internacional. No obstante, el comercio mundial, después de la plaga del Covid ha mantenido un reconfortante dinamismo sin que tampoco la invasión de Ucrania y las guerras de Israel con sus vecinos, hayan provocado una significativa contracción de los intercambios y más concretamente del gas y del petróleo.
EL 75% DE LA EXPORTACIÓN, A EUROPA
Desde principios de este siglo las cifras del comercio internacional han registrado un crecimiento espectacular. En efecto, en los últimos años del pasado siglo las exportaciones globales alcanzaron un máximo del 15% del PIB mundial, en este primer cuarto del siglo XXI el valor de esos intercambios se sitúa entre el 20 y el 25 % del PIB mundial. Lo que sí ha ocurrido, según la OMC, es que el comercio de mercancías “ha crecido solo un 4,2% entre los bloques antagónicos, pero no fuera de ellos”.
“En España el número de empresas medianas y grandes es muy reducido. No sorprende, por tanto, que solo tengamos 27.000 exportadores regulares que vendan en el exterior más de €50.000”
Esta noticia confirmaría el porqué de la buena marcha de las exportaciones españolas al mercado europeo. La ausencia de aranceles u otras restricciones cuantitativas junto a una moneda común han permitido a España desarrollar una estructura exportadora prácticamente impensable antaño. En los primeros años de la integración de España en la Comunidades la preocupación no fue otra que la de defenderse y contrarrestar la superioridad comunitaria por su alta productividad sobre todo en el capitulo de bienes industriales. El presidente González reclamó y obtuvo un Fondo de Compensación por el riesgo de la apertura española a las manufacturas comunitarias. Hoy día tal petición resultaría sencillamente ridícula.
Después de varios años de integración, la UE se ha convertido en nuestro principal mercado. Adiós al papel de exportador y comprador preferente de los EEUU en su comercio con España. La desviación del comercio hacia la UE no ha supuesto ninguna reducción de los intercambios sino un crecimiento ininterrumpido y un superávit comercial continuo con nuestros vecinos.
Naturalmente, los riesgos no han desaparecido, el crecimiento económico de la UE ha bajado de intensidad. ¿Alarma o contratiempo? A esto se añaden los efectos que tendrá el contenciosos USA-China como ya se ha manifestado en los vehículos eléctricos, los materiales críticos (tierras raras, litio, níquel...) junto al de la tecnología móvil 5G.
“El área Asia-Pacífico concentra el 40% del comercio mundial, y sin embargo solo representa el 8% de la exportación española”
El comercio exterior de España ha marchado viento en popa hasta este primer semestre de 2024. Como recuerda el presidente de la Asociación de Exportadores, si después de la gran recesión de 2007-2010 las exportaciones de bienes y servicios representaban el 23% del PIB español, en la actualidad la participación del sector exterior se eleva al 41% del PIB. Un esfuerzo descomunal frente a una ligerísima caída (2,4%) de las exportaciones pero compensadas por la evolución de las ventas de servicios turísticos y no turísticos que confirman por un lado el superávit continuado de la balanza de pagos por bienes y servicios.
LA BALANZA DE PAGOS: +3,8% DEL PIB
Perdieron las exportaciones fuerza en 2023 y se repite en este primer semestre. Habrá que pensar, cómo se indica en este mismo número, en mejorar esas medidas de estímulo que incluyen el crédito y el seguro de crédito a la exportación junto a los apoyos del ICEX y de las oficinas comerciales.
Nuestra gran dependencia del mercado europeo habrá que intentar compensarla con una mayor penetración en los mercados asiáticos. El déficit comercial con China (la tasa de cobertura ha bajado del 27% en 2020 al 16%) es equivalente al superávit con la UE y exige un serio y continuado esfuerzo. Y finalmente, ahí está el mercado africano, prácticamente desconocido para los exportadores españoles y para las autoridades de promoción y tutela.
Ahora bien, hay que señalar que la ligera contracción de las exportaciones en el 2023 y en el primer semestre de 2024 ha estado acompañada de una mayor bajada de las importaciones. El déficit comercial de 71.603,6 de 2022 cayó hasta 40.500 millones en 2023.El descenso de las importaciones cuando la economía española crece solo tiene una explicación: la sustitución de importaciones por productos españoles. Por otro lado, si miramos a las cifras globales de la balanza de pagos por cuenta corriente y al saldo de las operaciones de capital, España registra un superávit en el primer semestre de 2024 de 29.223 millones de euros, equivalente al 3,8% del PIB. Un dato que muestra la buena salud del sector exterior de la economía española.
REDUCIR CARGA BUROCRÁTICA E IMPOSITIVA PARA AUMENTAR LA COMPETITIVIDAD
Texto: Antonio Bonet, Presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles
La caída de las exportaciones españolas de bienes que se ha producido en el primer semestre de este año, un 2,4 % menos que en el mismo periodo del año pasado, ha suscitado la preocupación del Club de Exportadores e Inversores Españoles por los siguientes motivos:
– Porque profundiza la caída producida en 2023, de forma que las exportaciones españolas de bienes se siguen alejando del máximo histórico que registramos en 2022. Las Exportaciones de bienes y servicios han salvado a la economía española después de la llamada “Gran Recesión” al pasar de ser el 23 % del PIB español en 2007, al 41 % que representaba a finales del año pasado. Es difícil pensar que con la evolución actual puedan seguir haciendo una aportación positiva al crecimiento del PIB.
– En segundo lugar, observamos que la caída del 2,4 % se refiere al valor de los productos exportados. Dado que la inflación ha sido notable en los últimos ejercicios y también ha afectado a las exportaciones, deducimos que la caída en volumen tiene que ser sensiblemente superior, si bien no es un dato que el Gobierno haya facilitado en esta ocasión, como venía haciendo con anterioridad (en el año 2023 la caída en valor fue del 1,4% y en volumen del 5,1%).
– También comprobamos cómo persisten todos los problemas estructurales de la Exportación española de bienes: excesiva concentración en pocas empresas (el 66 % es realizada por apenas 1.000 empresas); bajo porcentaje de ventas con alto componente tecnológico; excesiva concentración de ventas en Europa (el 75% del total, del cual un 64% va a países de la UE); y déficits persistentes con Asia, África y América, que son parcialmente enjugados por nuestro superávit con Europa.
– El área Asia-Pacífico concentra el 40 % del comercio mundial, y sin embargo solamente es el 8% de la exportación que realiza España, lo que indica una fuerte carencia sobre la que es necesario actuar.
– En cuanto a las propuestas del Club de Exportadores e Inversores Españoles para relanzar las ventas al exterior, queremos destacar tres. Por una parte reforzar la actuación sobre mercados donde tenemos poca presencia. Además es preciso aumentar la competitividad exterior de nuestras empresas, reduciendo la carga burocrática e impositiva. En tercer lugar incrementar el tamaño medio de las empresas españolas, condición muy vinculada a la capacidad exportadora. En España el número de empresas medianas y grandes es muy reducido. No sorprende, por tanto que solo tengamos 27.000 exportadores regulares que vendan en el exterior más de € 50.000.♦