La digitalización, la introducción de la IA en los procesos y el estallido del conflicto en Oriente Medio, ha disparado el volumen de datos que el regulador debe medir y gestionar. Esta es la razón por la que la CNMC asume a partir de ahora funciones específicas de análisis económico y de medición del impacto de las medidas anticrisis (topes, ayudas, traslación de precios), al estilo del Chief Economist que ya tienen la Comisión Europea o la CMA británica.
Con este fin, el gobierno ha modificó el estatuto orgánico de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia mediante un Real Decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado de octubre. Los dos cambios más significativos de esta reforma es la introducción de la figura del Economista Jefe y de la Subdirección de Inteligencia Económica que estará a su cargo.
La figura del Economista Jefe dependerá directamente de la Presidencia, con plena autonomía funcional, y asesorará de forma transversal a todos los órganos de instrucción y resolución en expedientes de competencia, regulación y supervisión. Entre sus funciones se incluye la de crear metodologías comunes, explotar datos, y hacer de enlace con la comunidad académica. Lo nombra el Pleno del Consejo a propuesta de la Presidencia.
Por su parte, la subdirección de Inteligencia Económica será el órgano ejecutivo que depende del Economista Jefe. Su misión es desarrollar herramientas de análisis cuantitativo, modelos estadísticos e inteligencia artificial para gestionar grandes volúmenes de datos, detectar cárteles y conductas colusorias, y asistir en el diseño de las actuaciones.