El crecimiento de la economía del sector manufacturero de la Eurozona repuntó en abril. Sin embargo, "aunque el índice PMI ha alcanzado su nivel más alto en casi cuatro años, la encuesta genera más preocupación que alegría".
La inflación de los precios de los insumos volvió a subir considerablemente, acercándose a su máxima de cuatro años. Además, la producción y la cartera de nuevos pedidos se vieron impulsadas por la acumulación de stocks de seguridad, "como resultado de la preocupación generalizada por la escasez de suministros y el aumento de precios derivados de la guerra en Oriente Medio", apuntan en S&P Global Market Intelligence.
El índice PMI del sector manufacturero de la zona euro subió de 51,6 registrado en marzo a 52,2 en abril y los ocho países de la zona euro cubiertos por el estudio registraron lecturas por encima del nivel de ausencia de cambios de 50, algo que no ocurría desde junio de 2022.
En detalle, los volúmenes de producción de las fábricas aumentaron en abril y registraron la decimotercera expansión en los últimos 14 meses. De hecho, este último incremento fue el más significativo desde agosto de 2025. Una nueva mejora de las condiciones de la demanda impulsó los niveles de producción.
El ritmo de expansión de los nuevos pedidos se aceleró desde marzo y fue el más marcado en cuatro años. Asimismo, los nuevos pedidos de exportación aumentaron al inicio del segundo trimestre, lo que indica el primer mes de creciente demanda de clientes del extranjero en poco más de cuatro años.
A juzgar por las empresas encuestadas, el crecimiento de las ventas se vio favorecido por las compras anticipadas, lo que refleja las expectativas de aumento de precios por parte de los clientes tras la crisis energética y los trastornos de suministro provocados por la guerra. De hecho, las fábricas de la zona euro incrementaron sus volúmenes de compra en abril en la mayor medida desde mediados de 2022.
El aumento de los volúmenes de compra ejerció presión en las cadenas de suministro de los fabricantes de la zona euro en abril. Las empresas encuestadas mencionaron los altos volúmenes de los pedidos recibidos, las interrupciones logísticas derivadas de la guerra en Oriente Medio y una menor disponibilidad de materias primas como motivos del alargamiento de los plazos de entrega de los proveedores. Los retrasos fueron los peores desde julio de 2022. En cuanto a los stocks, tanto los stocks de insumos como los de productos terminados disminuyeron en abril. No obstante, la tasa de reducción fue menos pronunciada que en marzo.
Los fabricantes de la zona euro mantuvieron su preferencia por tener una menor capacidad de mano de obra, hecho subrayado por una nueva reducción de las plantillas. De hecho, dicha caída extendió la actual secuencia de destrucción de empleo a casi tres años. El empleo disminuyó a pesar del aumento de la cartera de pedidos.