Los dos años de pulso entre Unicredit y Commerzbbank han acabado en la primera reunión entre el consejero delegado de Unicredit y el ministro de Finanzas alemán. En una reunión que ambas partes calificaron de "constructiva", el ejecutivo alemán ha adoptado una postura conciliadora con el banco italiano. En concreto, Alemania ha solicitado que Commerzbank mantuviera su cotización en bolsa, y naturalmente, abogó por salvaguardar el empleo y el negocio con las pymes (Mittelstand). Estas peticiones coinciden plenamente con las propuestas que Orcel detalló en una entrevista en el diario Welt el pasado mes de julio.
Con este cambio de postura, el gobierno alemán asume la realidad de los acontecimientos y reduce el riesgo de ejecución de la operación. Lo cierto es que Alemania sólo controla cerca del 10% del capital de Commerzbank , mientras que Unicredit controla casi el 50% después de haber ido elevando su participación en la entidad germana en los dos últimos años. Así pues, "los intereses del ejecutivo parecen fáciles de cumplir porque Unicredit ya tiene una franquicia en Alemania, no necesita hacerse con el 100% de Commerbank para controlar la entidad y el atractivo de Commerzbank radica en su negocio con las empresas", explican los analistas de Bankinter. Asimismo, creen que la integración de ambas entidades tiene sentido industrial en términos de mejoras de escala y eficiencia, y también financiero con una rentabilidad/RoTE estimado del 23% frente al 15% estimado para Commerzbank en solitario.
Por su parte, los expertos de Divacons estiman que el escenario de mantenimiento del “statu quo” tendría un impacto positivo del +5% en el BPA de Unicredit. Además, siguen considerando elevado la valoración de Commerzbank, "ya que la prima de adquisición actual- sólo un 0,32% por encima del mínimo legal que exige la ley alemana de OPAs, se justifica exclusivamente desde una perspectiva a largo plazo", explican.