El Foro Español de Inversión y Finanzas Sostenibles (Spainsif) ha publicado su Estudio Anual de Mercado, correspondiente al cierre del ejercicio 2025 y proyectado hacia 2026, ofreciendo una radiografía detallada sobre la evolución de las finanzas sostenibles en España.
El informe de este año analiza un total de 50 respuestas de gestoras y entidades propietarias de activos nacionales e internacionales, logrando monitorizar el 77,33% del patrimonio nacional de referencia, que asciende a 471.485 millones de euros.
La inversión ESG es ya el 44% del total
Según los datos facilitados por las entidades nacionales, los activos gestionados en España aplicando algún criterio ambiental, social y de buen gobierno (ESG) se situaron en 271.470 millones de euros. Esta cifra representa un incremento interanual del 13,95% en comparación con el ejercicio anterior, situando el peso de la inversión sostenible en el 44,53% del total del mercado nacional de referencia.
Al profundizar en la calidad y el desglose de las estrategias de inversión bajo la metodología armonizada de Eurosif, se observa que la categoría de ESG básica continúa concentrando la mayor parte del patrimonio, con 250.685 millones de euros (el 92,34% del total). No obstante, la variación más notable del periodo se registra en las inversiones ESG avanzadas, que experimentaron un espectacular incremento del 92,70%, hasta alcanzar los 4.964 millones de euros (1,83% del total). Por su parte, las inversiones generadoras de impacto sumaron 12.789 millones de euros (4,71%), mientras que las alineadas con el impacto se situaron en 3.031 millones de euros (1,12%).
Menos armas y más renovables
El estudio detalla que las estrategias de exclusión siguen apoyándose en un núcleo sólido y ampliamente compartido: las armas de destrucción masiva, bombas de racimo y minas antipersona son evitadas por el 86% de las entidades, seguidas de cerca por los criterios de derechos humanos (72%) y tabaco (66%). En cuanto al screening positivo, las temáticas ambientales lideran las preferencias del mercado, destacando las energías renovables (62%), los sistemas de eficiencia energética (56%), y la gestión de residuos junto a la economía circular (52%).
En el ámbito de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el informe destaca que el ODS 13 (Acción por el clima) continúa siendo el más priorizado por las entidades en la selección de activos, con un 66% de menciones. Le siguen de cerca el ODS 3 (Salud y bienestar), el ODS 5 (Igualdad de género) y el ODS 7 (Energía asequible y no contaminante), todos ellos con un 56% de respaldo.
El auge de los activos de transición
La edición de 2026 presta especial atención a la inversión centrada en la transición hacia una economía descarbonizada. La mitad de las entidades encuestadas declara tener exposición a activos de transición, cuantificando un volumen conjunto de casi 5.882 millones de euros. Aunque el sector energético y de renovables concentra el mayor foco (71%), la falta de una categoría plenamente estandarizada genera cierta cautela. Sin embargo, el apetito inversor es evidente: el 96% de las entidades con exposición prevé aumentar sus inversiones en este segmento durante los próximos tres años.
Carencia de estandarización
Entre las principales dificultades detectadas a la hora de integrar los factores ESG, las entidades señalan de manera unánime (76%) la falta de información o la escasa calidad y fiabilidad de los datos, así como la carencia de estandarización en los indicadores y métricas.
Finalmente, el estudio constata que la regulación sigue siendo percibida como el principal motor del sector: el 88% de las entidades la señala como el factor clave que condicionará la demanda en los próximos tres años. En este sentido, las normativas que acaparan mayor atención son la revisión del reglamento SFDR (84%), la directiva MiFID II (58%), y la implementación de la CSRD junto a los estándares ESRS de EFRAG (56%).