Según informa la agencia Reuters, los miembros del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se inclinan por volver a subir los tipos de interés en su reunión de septiembre para contener el impacto inflacionista de la guerra entre EEUU e Irán, aunque, por el momento, muestran escasa disposición a anticipar nuevas subidas posteriores.
Tres fuentes conocedoras de las deliberaciones señalaron a Reuters que el BCE podría elevar el tipo de depósito del 2,25% al 2,50%, después del incremento aplicado en junio, el primero en casi tres años.
La decisión definitiva se adoptará en la reunión del 9 y 10 de septiembre, una vez conocidos los datos de inflación de agosto y las nuevas previsiones económicas. El objetivo es evitar que el fuerte encarecimiento de la energía provocado por el conflicto se traslade de forma persistente al conjunto de la economía. La inflación de la Eurozona se aproxima actualmente al 3%, mientras que la actividad económica está mostrando una resistencia mayor de la esperada.
En este contexto, la miembro del Comité Ejecutivo del BCE, la alemana Isabel Schnabel, ha endurecido el mensaje. En una entrevista con Bloomberg difundida ayer, afirmó que los tipos deberán seguir subiendo, ya que con el nivel actual es poco probable que la inflación vuelva al objetivo del 2% a medio plazo. Advirtió de que el encarecimiento de la energía puede mantener la inflación por encima del objetivo durante un periodo prolongado y que esperar a que las presiones se trasladen a los salarios dejaría al BCE “por detrás de la curva”.
Valoración: la inesperada fortaleza que viene mostrando la economía de la Eurozona y la persistencia del conflicto en Oriente Medio, con sus connotaciones inflacionistas, elevan, por tanto, el riesgo de que el BCE tenga que prolongar el endurecimiento monetario y volver a subir sus principales tasas de referencia en 25 puntos básicos en la reunión de su Consejo de Gobierno que se celebrará a principios de septiembre.
Como señalan los analistas de Morgan Stanley:
EL BCE LLEGA A SEPTIEMBRE CON MÁS RIESGOS AL ALZA PARA CRECIMIENTO E INFLACIÓN
Los datos recientes apuntan a riesgos al alza tanto para crecimiento como para inflación, reforzando la subida de tipos en septiembre (escenario base de MS y del consenso) y un mensaje hawkish. Aunque el mercado sigue sin descontar un ciclo agresivo posterior y el equipo macro sigue esperando una pausa en diciembre. el BCE difícilmente cerrará la puerta a otra subida en diciembre si los precios de la energía y la actividad económica continúan sorprendiendo al alza.
- La inflación sigue comportándose bien por ahora. El dato de julio no mostró evidencia de que los mayores costes de energía se estén trasladando a alimentación, bienes o servicios. Incluso sectores sensibles como transporte y tarifas aéreas no reflejaron presiones inflacionistas relevantes durante la temporada alta de verano.
- Los salarios tampoco preocupan. Los indicadores salariales del BCE siguen apuntando a crecimientos en torno al 2.5%, sin señales de una espiral de costes (backward looking) que justifique una fuente de upside a corto plazo.
- Sin embargo, los riesgos futuros van en aumento. Aunque el petróleo utilizado en las proyecciones de septiembre será inferior al asumido en junio, el fuerte repunte del gas compensa ese efecto. Además, las últimas subidas de energía podrían no quedar plenamente reflejadas en las proyecciones del BCE, generando upside para las proyecciones de inflación de 2027.
- El crecimiento también está sorprendiendo al alza. Tras una primera mitad de año más volátil de lo esperado, el PIB de la Eurozona creció un sólido +0.4% trimestral en el 2Q, disipando los temores de desaceleración y dejando pocos riesgos a la baja para las previsiones de crecimiento del BCE.
- Las perspectivas para finales de 2026 y 2027 podrían incluso mejorar. La actividad manufacturera global sigue recuperándose y Europa empieza por fin a beneficiarse de ese ciclo, lo que apunta a un crecimiento más sólido de lo previsto.
- La principal fuerza compensatoria es el endurecimiento de las condiciones financieras. El repunte de las rentabilidades de los bonos durante el verano ya supone cierta restricción adicional para la economía.