La economía española afronta un punto de inflexión. Durante la presentación de las previsiones macroeconómicas para el periodo 2026-2028, el director general de Funcas, Carlos Ocaña, y el director de Coyuntura, Raymond Torres, señalaron que, aunque el crecimiento diferencial actual se mantiene cerca del 2,5% impulsado por la demanda interna, el país se encamina hacia una suave desaceleración.
El avance del PIB se moderará al 1,8% en 2027 y al 1,7% en 2028, condicionado por la persistencia de la inflación, los tipos de interés elevados y la menor aportación del sector exterior y del turismo.
La ralentización ya es perceptible en el tramo final del año, con un crecimiento intertrimestral que descenderá hasta el 0,5% en el tercer trimestre y al 0,4% en el tramo final. Uno de los principales frentes de preocupación señalados por Ocaña es la inflación persistente, que sitúa la media anual estimada en el 3,7% para este año y en el 3,1% para el próximo. Este diferencial inflacionista respecto a Europa responde fundamentalmente a presiones internas y al sector servicios, agravado por el encarecimiento energético derivado del conflicto en Oriente Medio y la retirada gradual de ayudas públicas. Desde Funcas se insiste en la necesidad urgente de evitar los efectos de segunda ronda y un bucle entre precios y salarios.
Pérdida de poder adquisitivo y agotamiento del ahorro
El informe apunta que la pérdida de poder adquisitivo de los hogares está mermando su capacidad de resistencia. El consumo privado se ha sostenido reduciendo la tasa de ahorro —que ha bajado del 13% al 11%—, dado que el incremento salarial medio (3,6%) evoluciona por debajo de la carestía de la vida.
En el ámbito laboral, aunque se prevé la creación de 770.000 puestos de trabajo netos hasta finales de 2028 y un descenso de la tasa de paro hasta el 9%, el ritmo de contratación se reducirá a la mitad en comparación con el trienio anterior. Raymond Torres subrayó que la sostenibilidad de este ciclo expansivo descansa en gran medida sobre la llegada de mano de obra extranjera para compensar el declive demográfico y cubrir vacantes estructurales.
Sostenibilidad fiscal amenazada a largo plazo
Las cuentas públicas afrontan un panorama complejo. La combinación de menor dinamismo económico, el mantenimiento de medidas de apoyo y el encarecimiento de la financiación elevarán el déficit público hasta el 2,5% este año, el 2,7% en 2027 y el 2,9% en 2028.
A medio plazo, los analistas alertan de que, en ausencia de reformas estructurales y presupuestarias, el déficit superará el límite del 3% a partir de 2030. El coste por intereses de la deuda pública se disparará desde los 43.500 millones previstos para 2026 hasta rozar los 64.000 o 65.000 millones de euros en la próxima década. Con un endeudamiento estabilizado en torno al 96%-98% del PIB, el margen de maniobra fiscal ante futuras crisis o shocks externos queda prácticamente anulado, lo que exige revisar la eficiencia del gasto, las pensiones y la fiscalidad para garantizar la estabilidad económica del país.