La industria española supera los niveles previos a la guerra de Ucrania frente a Alemania e Italia que siguen rezagadas

Mientras la industria europea sigue golpeada por la crisis energética y geopolítica, España es la excepción: su producción manufacturera ya supera niveles pre-guerra de Ucrania gracias a diversificación, costes competitivos y renovables, aunque con retos pendientes en productividad y red eléctrica.
Altos Hornos
(Ant Rozetsky, Unsplash)
Macroeconomía Nacional

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Desde 2022, España se ha consolidado como una de las economías más dinámicas de Europa, con un crecimiento anual entre dos y seis veces superior al de la Unión Europea. La industria sigue la misma trayectoria: la producción manufacturera española ya ha superado los niveles previos a la guerra de Ucrania, mientras que Alemania e Italia, el corazón industrial de Europa, siguen rezagadas por la sacudida de sucesivas crisis. Esta es la principal conclusión de un análisis realizado por los economistas de Coface, que justifica esta resiliencia de España a la diversificación industrial, unos costes laborales competitivos y el avance de las renovables.

El informe confirma que la estructura industrial española es más favorable que la de Alemania e Italia, muy expuestas a sectores duramente afectados por la crisis energética, como la automoción, la maquinaria y la metalurgia. No sólo es que el sector en España está más diversificado, sino que actualmente está liderado por sectores de alto valor añadido tales como productos farmacéuticos, equipos eléctricos o electrónicos, así como por industrias con un alto consumo energético (papel, plásticos o productos químicos).

Asimismo, es destacable el hecho de que España ha mantenido su cuota de mercado de exportación dentro de la Unión Europea desde 2015, a diferencia de Alemania y Francia, que han visto cómo sus cuotas disminuían.  

Otro de los puntos fuertes de la industria española es su ventaja competitiva en materia de costes laborales. En 2025, los costes laborales por hora en el sector manufacturero son un 40 % inferiores a los de Francia y un 43 % a los de Alemania, compensando con creces su déficit de productividad. 

Sin embargo, esta ventaja española podría debilitarse gradualmente si los salarios siguen aumentando más rápido que la productividad. Coface señala que entre 2022 y 2025, los costes laborales en el sector manufacturero crecieron un 15 %, mientras que la productividad real lo hizo en menos del 3%. Al mismo tiempo, la creación de empleo se ha concentrado en sectores de bajo valor añadido. 

Por último, la energía renovable, que representa el 58 % del mix eléctrico español,  ha reducido la dependencia del gas en el sector manufacturero. El gas influye en sus precios de la electricidad solo el 15 % del tiempo (frente al 89 % en Italia a principios de 2026). Esta menor dependencia reduce su exposición a las crisis energéticas y contribuye a que España sea el principal mercado europeo de acuerdos de compra de energía (PPA), con una cuarta parte de la capacidad contratada.

Sin embargo, esta ventaja competitiva aún no se ha reflejado plenamente en las facturas de los fabricantes debido a la falta de inversión en redes y almacenamiento limita todavía su aprovechamiento. España destina tan solo 0,30 dólares a su red por cada dólar invertido en energías renovables, frente a los aproximadamente 0,70 dólares de la mayoría de los países europeos. En 2025, la generación renovable se ha restringido hasta un 11 % por limitaciones de la red.

 

Redacción Consejeros
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