El presidente Donald Trump se encuentra esta semana en los Alpes franceses para asistir a la cumbre anual de líderes del G7, donde uno de los principales focos de atención será el reciente memorando de entendimiento (MOU) entre Estados Unidos e Irán. Aunque los detalles del acuerdo aún no se han hecho públicos, este refleja una tregua frágil, pero políticamente bienvenida para Trump, cuyos índices de aprobación han caído hasta aproximadamente el 40%, el nivel más bajo de su segundo mandato, a medida que aumentaba el precio de la gasolina.
Según se informa, el MOU incluye una prórroga de 60 días del alto el fuego vigente para negociar el futuro del programa nuclear iraní, con la aspiración de que Irán se comprometa a suspender el enriquecimiento nuclear durante 15 o 20 años y a eliminar sus reservas de uranio. También incluiría el levantamiento inmediato del bloqueo naval y la reapertura del estrecho de Ormuz durante 60 días sin peajes, aunque el futuro establecimiento de tasas podría convertirse en uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones.
Algunos analistas han descrito el acuerdo como “el final del principio” más que como el final definitivo del conflicto, ya que aplaza muchos de los asuntos más complejos. Incluso quienes se muestran más optimistas consideran que alcanzar un acuerdo duradero llevará más de 60 días.
Desde un punto de vista práctico, se espera que transcurra un tiempo antes de que los buques puedan navegar cómodamente por el estrecho debido a la presencia de minas y otros riesgos, lo que podría mantener una prima de riesgo en el mercado petrolero durante meses, si no más tiempo.
Desde una perspectiva política, el memorando de entendimiento, siempre que se firme a finales de esta semana en Suiza, supondrá un alivio bien recibido, ya que reduce el riesgo extremo de una escalada del conflicto en el futuro previsible y podría ofrecer cierto apoyo a los índices de aprobación de Trump.
Sin embargo, dado que Irán ha transformado una fuente teórica de influencia —el cierre del estrecho— en una herramienta real de presión, y considerando que el alivio de las sanciones probablemente formará parte de cualquier acuerdo, el valor estratégico y político del conflicto dependerá en última instancia de cómo quede configurado el programa nuclear iraní. En cualquier caso, la prima de riesgo en el mercado del petróleo bien podría mantenerse durante un futuro previsible.