Una reacción exagerada (más)

De cara al segundo semestre, Tressis señala que la reducción del riesgo geopolítico tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la fortaleza de los resultados empresariales respaldan mantener las carteras invertidas, aunque la inflación persistente, el tsunami monetario y la elevada concentración del liderazgo del mercado exigen mantener la prudencia.
Daniel Lacalle y José Miguel Maté
Daniel Lacalle, economista jefe, y José Miguel Maté, consejero delegado (Tressis)
Mercados Internacional

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“Se ha exagerado de manera desproporcionada el impacto de la guerra”. Así resumen este primer semestre del año Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, para el que, una vez más, se ha demostrado que el sistema es mucho más flexible que las estimaciones que suelen hacerse cuando se atisban riesgos como los que desencadenó el conflicto entre Estados Unidos e Irán. 

Lo que parecía que iba a acabar en debacle, no ha sido tal, y como evidencia, durante su presentación de perspectivas este jueves, Lacalle ha señalado como cada día que pasaba desde el comienzo del conflicto, "el cierre del estrecho de Ormuz importaba menos", con un petróleo que ha resistido sin subir hasta las más agoreras cotas que apuntaban hasta cifras de 200 dólares/barril. De hecho, ha señalado “el petróleo empezó a corregir de manera importante antes de que hubiera expectativas de un acuerdo de paz”. 

Su conclusión es que se han creado muchas posiciones apalancadas en el petróleo basadas en una idea equivocada de las cadenas de suministro, que se han demostrado mucho más potentes de lo que se creía. Señala, que más allá de los picos de volatilidad que se generan a raíz de acontecimientos “inesperados”, el petróleo funciona de una manera mucho más práctica, siguiendo sencillamente la ley de oferta y demanda. Apunta a que Estados Unidos está produciendo y exportando más por lo que la sensación de escasez, es, más que nada, emocional. “La curva de futuros del petróleo se ha aplanado hasta 5 dólares, vamos a pasar de una percepción de escasez a la sensación de que sobra”, más, si se tiene en cuenta la salida este año de Emiratos Árabes de la OPEP, que se puede traducir en 4,5 millones de barriles más en el mercado cuando quiera y como quiera. 

José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis y presente también durante el encuentro, ha señalado que buena muestra de que se ha tratado solo de picos de volatilidad se puede ver en el comportamiento de los mercados, que han registrado comportamientos positivos durante los primeros seis meses del año a pesar de la guerra. Este buen comportamiento ha tenido como principal motor unos resultados empresariales elevados: en Estados Unidos, los beneficios de las compañías del S&P 500 crecieron un 28%, en uno de los mejores trimestres de los últimos años. Sectores como tecnología, comunicación y materiales registraron crecimientos de beneficios cercanos o superiores al 40%.

La subyacente resistirá

Como consecuencia directa de un mercado del petróleo menos “asustado” la inflación general bajará en el corto plazo por el efecto energético. Cabe destacar que el 70% del IPC de mayo en Estados Unidos tuvo un componente energético y que la gasolina estadounidense ha pasado ya de los 4,6 dólares/galón a principios de junio a 2,90 dólares/galón este miércoles. Un efecto que en Europa costará más ver debido a las políticas fiscales. 

Más complicado lo tendrá la inflación subyacente, que, como ha explicado Lacalle, no se resolverá con la caída del petróleo. “En Europa, la inflación subyacente debería estar en 1,2–1,3% dado el estancamiento económico, pero se mantiene artificialmente elevada por gasto público y liquidez expansiva”.

Por su parte el crecimiento económico se verá revisado al alza a pesar de la condicionalidad del acuerdo de paz: en Estados Unidos la Fed de Atlanta estima ~2,5% anualizado en el segundo trimestre y en Europa la mejora será más marginal (~1,1–1,2%).

Una subida irracional del BCE

Al hilo de estos datos, Daniel Lacalle ha sentenciado que la última subida de tipos del BCE es “completamente irracional”. Señala que la institución trata de dar la sensación de ser prudente para mantener la inflación entre sus objetivos, subiendo unos tipos que influyen sobre todo en las empresas y las familias, al tiempo que mantiene abiertas todas las fuentes de extrema liquidez que perpetúan e incentivan el gasto público, por lo que "el riesgo de inflación persistente se mantiene". 

Por su parte, cree que el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, que se estrena este miércoles, va a centrar su política monetaria en la reducción de balance, manteniendo probablemente los tipos en los niveles actuales. “Va a mantener los tipos, aprovechando la demanda de activos en dólares para reducir el balance de la Fed y si en julio o agosto hay una bajada de la inflación significativa quizá bajarían tipos”.

Posicionamiento: más Bolsa 

Con este panorama, el equipo de Tressis, mantiene una preferencia clara por la renta variable, con Estados Unidos, Emergentes y Europa como favoritas, y más cautos con Japón. En cuanto sectores se centran en tecnología seleccionada (con beneficios), infraestructura, energía, defensa y semiconductores.  

En renta fija ven menos valor: los cupones son atractivos pero la rentabilidad anual sostenida se debe a los cupones, no a una apreciación. Además, se manteniendo una tensión estructural en la parte larga de la curva por el elevado déficit y una liquidez persistente. Sesgan hacia tramos cortos, vigilando la inflación y la política monetaria. 

Mari Pinardo
Redactora y editora de contenidos de Consejeros desde 2015. Anteriormente, trabajó en la agencia Europa Press y el diario ABC. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y cuenta con un título de Especialista en Información Económica por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

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