Habrá adelanto electoral (para poder atrincherarse en el P.S.OE)

Primero botamos a P.S. y luego votamos los alcaldes. Así, y sólo así, cabe la posibilidad de que sus propias huestes no le echen al pilón y seguir él en el machito.

Vaya por delante que servidora se mete en todos los charcos. Voté en 2004 a Z.P. (y visto lo visto, claro, no le volví a votar) como voté a P.S. en 2019 (y no me corto la mano porque la necesito para el ratón). A Z.P. le voté porque creí que había que echar a Aznar, un tipo capaz de involucrar a un país en una guerra que no quería. Y a P.S. porque, tonto de mí, le creí cuando dijo todo aquello de que no podría dormir, etc. (Y Casado me parecía bobo)

Como apuntó con su habitual sabiduría Rajoy, tras varios meses en La Moncloa, P.S. no había echo nada -cierto- pero tampoco había destrozado nada. Y la grandeza de la democracia, contra lo que los jóvenes inexpertos suelen considerar, no consiste en elegir a quien quieres que te gobierne. No. Lo realmente grande de la democracia es que permite echar al que te está amargando la vida. Se llame Z.P., se llame P.S. Y eso es lo que no pueden hacer con Delcy, los Castro, Kim Yong Un…sus conciudadanos.

Dadas estas breves explicaciones, resulta más fácil entrar en una aún más breve sobre cómo el PSOE del Siglo XXI se ha convertido en una izquierda siniestra de la mano de un bobo solemne, Z.P., y un amoral sin tacha, P.S. Algo que no hubiera sido posible, claro, sin una caterva de energúmenos -sus cuadros y afiliados- capaces de correr hasta Ferraz para gritar a todo pulmón aquello de “…Con Rivera no, con Rivera no…”. O sea, que con el tabernero capaz de cabalgar contradicciones, mejor.

Cuando eligieron a Z.P. secretario general del PSOE invité a comer a un hombre de Guerra, para que me explicase de dónde salía semejante joya. “Es una apuesta arriesgada, desde luego” me explicó. “Cogió el partido en León doce puntos por encima del PP y se viene a la secretaría general en Madrid dejándolo 11 puntos por debajo” … ¿Entonces?... “Pues Alfonso dijo que antes que un vaticanista meapilas (Bono)… cualquiera”.

De cómo un amoral sin escrúpulos, astuto, capaz de todo -de intentar pucherazos, incluso- llega a secretario general del PSOE no hay que dar explicaciones. Es sabido. Guapo a rabiar, inglés fluido, yerno de Sabiniano… Lo tiene todo y no nos lo merecemos. Lástima que tanto talento haya tenido tan mal desempeño. Un auténtico caso de mala suerte.

Ya advirtió que su especialidad era la resistencia. Y nadie podrá reprocharle que no ha cumplido. Con la centésima de lo que ha pasado cualquiera hubiera dimitido. Y eso es lo que da idea del individuo al que nos enfrentamos. Y lo que hace relativamente difícil vaticinar sus reacciones. Relativamente. Porque después de 8 años de verle a diario acabas por comprender que para “entenderle” debes despojarte de cualquier prejuicio ético y moral, y llevar el ombliguismo a un nivel al que la mayoría de los humanos es incapaz de llegar. Ni siquiera los soberbios.

Solo desde esta perspectiva se explican los recientes movimientos del presidente del Gobierno, que tras toda una legislatura sin hacer ni el gesto, asegura ahora que presentará Presupuestos. En 2026. Y que habrá elecciones, en 2027. Y las habrá antes de las municipales de mayo. Pero ¡ojo! porque él quiere. Porque es un demócrata. Y ya se sabe, si presentas unos Presupuestos y no los sacas… convocas elecciones. En la mejor tradición.

Y las habrá antes de las municipales porque pretende atrincherarse en el PSOE para seguir resistiendo (Señor, que sino) y cortejándonos con su pertinaz galanura. Algo que le resultaría imposible si dejase que los españoles votasen antes en las municipales que en las generales. Si dejase que diesen en el culo de su alcalde la patada que sabe que estamos deseando darle a él. Porque los líderes del PSOE pueden tragar con todo, ser sectarios, ser… pero tontos, no. Primero botamos a P.S. y luego votamos los alcaldes. Así y sólo así, cabe la posibilidad de que sus propias huestes no le echen al pilón y seguir él en el machito. En fin, que ni con agua caliente. Qué habremos hecho para merecer esto.

Redacción Consejeros
Queremos contar qué piensan, y por qué, quienes administran nuestros capitales, nuestros votos y nuestros derechos. En las grandes sociedades cotizadas y en las grandes instituciones surgidas para defendernos y representarnos, para marcar el rumbo.

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