El desafío en la medición de los intangibles ya no consiste en disponer de más indicadores, sino en identificar aquellos capaces de convertir los datos en inteligencia útil que permitan incorporarlos a la toma de decisiones, según concluyó la VII edición del Congreso de Innovación y Métricas de Intangibles organizado por Corporate Excellence – Centre for Reputation Leadership la semana pasada.
Además de mostrar casos empresariales sobre cómo la medición de los intangibles se traslada ya a la gestión corporativa, la jornada también sirvió para presentar nuevos marcos y metodologías para avanzar en uno de los grandes retos de la gestión de intangibles: pasar de medir su evolución a demostrar su contribución y utilizar esa evidencia para tomar mejores decisiones.
Johna Burke, Global Managing Director & CEO de AMEC (International Association for Measurement and Evaluation of Communication), organización internacional de referencia en medición y evaluación de la comunicación, presentó los últimos avances internacionales en este ámbito, profundizando en la evolución hacia modelos capaces de conectar el desempeño de la comunicación con los objetivos y resultados de las organizaciones.
Por su parte, Corporate Excellence y Cirentis presentaron Corporate Mix Modelling, una nueva metodología orientada a medir y demostrar la contribución de la función de asuntos corporativos al negocio. El modelo busca aportar nuevas evidencias sobre la contribución de Corporate Affairs al negocio y reforzar la capacidad de la función para orientar la toma de decisiones.
Por último, Corporate Excellence aprovechó el marco del encuentro para lanzar un nuevo manifiesto sobre reputación, métricas e inteligencia artificial que establece cinco ideas para entender y gestionar la reputación en la era algorítmica. El manifiesto parte de una distinción fundamental: la representación algorítmica de una organización no es su reputación. La reputación continúa construyéndose en la mente de los grupos de interés a partir de sus experiencias, expectativas, información, percepciones y actitudes, mientras que la IA incorpora una nueva capa de intermediación capaz de influir en ese proceso.