Morgan Stanley | Alemania anunció la semana pasada un paquete fiscal para abordar los altos precios de la energía. Aunque las medidas siguen el patrón de la respuesta de política de 2022/23, son de menor escala y, al menos por ahora, están diseñadas para no tener impacto en la deuda alemana. El paquete consta de dos medidas:
- una reducción durante dos meses del impuesto energético sobre los combustibles junto con una rebaja del IVA de alrededor de 0,17€/litro (con efecto, como pronto, desde el 1 de mayo); y
- la posibilidad de que los empleadores realicen un pago único a sus trabajadores de hasta 1.000 €durante 2026. Este pago está exento de impuesto sobre la renta y cotizaciones sociales (equivalente a un pago bruto igual a neto).
Como resultado de ambas medidas, Jens Eisenschmidt (Macro Europa) espera:
- un impulso al crecimiento de 5-20 p.b. en 2026, principalmente a través del consumo; y
- una reducción temporal de la inflación de unos 25 p.b.
En resumen, Jens ve un impacto ligeramente positivo sobre el crecimiento derivado de estas medidas, que podría elevar su previsión de PIB para 2026 (actualmente 0,5%) en hasta 5-20 pb. Este impacto sería mayor si el crecimiento económico se mantiene sólido, ya que aumentaría la probabilidad de que las empresas utilicen el esquema para pagos adicionales reales.