Una imagen cuestionable para el presidente de la Reserva Federal, Warsh

El presidente Warsh responde a las preguntas de los periodistas en la rueda de prensa del FOMC celebrada el 17 de junio de 2026.
Kevin Warsh (Federalreserve. CC PDM 1.0)
Macroeconomía Internacional

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La capacidad del nuevo presidente Kevin Warsh para dirigir la Reserva Federal dependerá de que el mercado crea que no está supeditado al presidente Trump. Haber prestado juramento en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca no le ha favorecido. Fue la primera vez desde que el presidente Reagan tomó juramento a Alan Greenspan que la ceremonia tuvo lugar allí en lugar de celebrarse en la sede del banco central, situada en el National Mall. Sí, Trump elogió a Warsh y dijo que debería ser “totalmente independiente”. Pero el contexto lo es todo.

Los comentarios del presidente podrían reflejar que se ha dado cuenta de que sería contraproducente presionar a Warsh de inmediato. No podrá —ni siquiera querrá— ofrecer una bajada de tipos en la reunión de política monetaria de junio ante el aumento de la inflación, la incertidumbre geopolítica y la oposición de los miembros más restrictivos, así que ¿para qué gastar capital político? Además, Trump necesita mostrar confianza en Warsh, ya que no era uno de los favoritos para el puesto (primero Christopher Waller, después Rick Rieder, luego Michelle Bowman y, posteriormente, Kevin Hassett). Por tanto, parece que le ha concedido una especie de salvoconducto. Pero, igual que los que te daban en el instituto, acabará caducando. Entonces, quizá Warsh no quiera mirar las redes sociales.

La probabilidad de un cambio en el rango objetivo de los fondos federales, actualmente entre el 3,50% y el 3,75%, en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) del 16 y 17 de junio es prácticamente nula. Pero ¿qué ocurrirá durante el resto del año? Aunque el aumento de la inflación no ha frenado por completo el gasto de los consumidores, la preocupación está aumentando. Probablemente seguirá creciendo, aunque a un ritmo más lento una vez que se enfríe el conflicto con Irán. El último Resumen de Proyecciones Económicas (SEP), publicado en marzo, todavía apuntaba a una bajada de 25 puntos básicos este año; el de junio casi con toda seguridad no preverá cambios. Es posible que el diagrama de puntos incluya indicaciones por parte de algunos responsables de política monetaria a favor de una subida de tipos.

Hablando del diagrama de puntos

El presidente Warsh ha sido abiertamente crítico con la orientación futura (forward guidance). Su argumento es que limita a la Fed, dificultando su capacidad para llevar a cabo una política monetaria eficaz. Reforzó esta idea durante su audiencia de confirmación en el Senado: “La Fed le dice al mundo entero cuáles van a ser sus puntos, cuáles van a ser sus previsiones”. También afirmó que los responsables de política monetaria son humanos y que, por tanto, “mantienen esas previsiones durante más tiempo del que deberían”. No estamos seguros de estar de acuerdo, especialmente porque sus decisiones son anónimas.

La cuestión es que Warsh no tiene tanto poder como el presidente de una empresa, una fundación u otros tipos de consejos. Modificar formalmente o eliminar informes estructurales, como el SEP, requiere una votación mayoritaria del FOMC. Tendrá que tomarse su tiempo y medir el ambiente de la sala antes de impulsar cambios. Si Warsh adopta una postura dura, podría restar importancia a las previsiones en sus ruedas de prensa. Pero si no logra convencer a sus colegas en cuestiones de procedimiento, los asuntos más importantes de su agenda, como la reducción del balance de la Fed, serán difíciles de llevar a cabo.

Deborah Cunningham
Directora de inversiones de mercados globales de liquidez en Federated Hermes

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