El fuerte aumento de los precios del petróleo y del gas natural en septiembre como consecuencia del continuo bloqueo en Ormuz y los ataques sobre infraestructura saudí marcó un crecimiento significativo en los IPC europeos que además se colocaban por encima de las estimaciones en cada una de las cuatro grandes economías europeas. Respecto a Alemania, el ritmo de aceleración en la inflación era de un +0,6% intermensual y un +3,3% interanual después de que los precios de la energía se incrementaran en septiembre hasta casi el +15% a. frente al 10,5% en el que se situaban en octubre.
A su vez, el IPCA francés también dio un salto significativo, del 2,6% en agosto al +3,4% a. en septiembre. La cifra no sólo fue mayor de lo que preveíamos, sino que fue superior en medio punto a la última previsión que manejaba la propia agencia de estadísticas francesa. Los precios de la energía aumentaron un +21,2% a., frente al 16,7% de agosto y es necesario mencionar que, a diferencia de otros países europeos, Francia no ha introducido reducciones generalizadas de los impuestos o de los precios de los carburantes, lo que ha contribuido a que la trasmisión de los precios del crudo haya sido mayor. Más allá del ruido generado por los precios energéticos, también contribuía al alza el hecho de que la inflación de los servicios aumentase en tres décimas hasta el 2,2%.
Esta semana también se apreció cómo los precios están subiendo a velocidades distintas, consolidándose el avance de precios español como como el mayor de entre las principales economías del euro. Después de avanzar los precios en seis décimas de agosto a septiembre, el IPC español alcanzó el +5,0% a. en su lectura armonizada (4,9% en la nacional). Aunque la lectura preliminar sigue sin ofrecer mucho detalle, sí confirmaba lo que pronosticábamos, y es que los carburantes estuvieron detrás de este fuerte repunte. Aunque el repunte de los precios de los carburantes ha sido similar en términos generales para los países de la eurozona, el shock energético golpeó a España cuando la inflación interna o que depende de servicios se encontraba en niveles elevados, y, de hecho, los paquetes turísticos también eran una fuente de presión alcista en el IPC de septiembre.
Tras España, Italia presentaba un incremento de los precios bastante llamativo, que de agosto a septiembre subían en 2 p.p. dejando la lectura interanual en el +4,1% (desde 3,2% en agosto). La inflación energética subió en más de 5 puntos hasta el +22,3%, debido al fuerte aumento de los precios tanto en los componentes regulados como en los no regulados siendo más notorio en el caso transalpino frente a sus pares el incremento en los precios del gasóleo de calefacción y la electricidad y que es lo que consideramos que ha hecho subir tan intensamente las cifras de IPC de un mes a otro. Tampoco se nos escapa que la inflación de los servicios también ha subido (aunque de forma más suave, hasta el +2,4% a.) al igual que hemos visto en Francia y España.
Sabiendo que la duda general reside en hasta qué nivel podría subir la inflación europea, dos son las cuestiones particulares que debemos hacernos de cara a las próximas lecturas. La primera reside en si los precios de los servicios han subido únicamente por efectos de base o si empezamos a ver una tendencia en la que se empiece a impregnar los altos precios energéticos. La segunda reside en los precios del gas. A diferencia de la trasmisión que sí es bastante palpable en los precios de los carburantes, el incremento de los precios del gas en el mercado observado a mediados de septiembre todavía no se ha trasladado por completo a los precios que pagan los hogares y debería seguir impulsando la inflación energética en los próximos meses.
Al otro lado del Atlántico, los datos macro también dominaban la sesión, aunque en este caso la evolución de los precios sí dejaba un mejor sabor de boca, aunque debemos matizar que los datos más suaves también respondían a la nueva metodología para tres componentes del índice correspondientes al software y accesorios informáticos, las comisiones de gestión de carteras y los servicios jurídicos. El PCE subyacente apenas subía un par de décimas mes a mes, dejando la nota interanual en el +3,0% frente al 3,3% que vaticinaba el consenso de Bloomberg al tiempo que las lecturas anteriores se revisaban a la baja. Por eso último, en términos anualizados a tres meses, la inflación subyacente del PCE ahora se sitúa en el objetivo del 2% de la Fed en agosto, frente a más del 3% antes de las revisiones.
En este sentido, la revaluación de los tres componentes de los precios del PCE restó 36 p.b. a la tasa de inflación interanual del PCE subyacente en julio. Y es aquí donde está el pero, ya que la cifra más suave responde más a la nueva forma de cálculo, quedando por saber si esta nueva metodología refleja más fielmente los cambios de precio que afectan al consumidor. Se apreciaba en la subpartida de gestión de carteras, que era una de las que más se había revalorizado (más de un 20% interanual) y ese cambio en la metodología hizo que fueran las que experimentaron la mayor revisión a la baja, quedándose en un +8,6% a. Algo parecido a los precios de software y componentes relacionados con el procesamiento de información que también habían sido un quebradero de cabeza con más de un 20% de revalorización que ahora se quedaba en poco más de un 15%.
Lo que también observábamos era que el gasto personal de agosto volvió a sacar músculo, creciendo un +0,9% m. (y un sólido +0,6% real) gracias a la recuperación del gasto en bienes y en línea con el dato bueno de ventas minoristas que vimos en agosto. El contraste provenía de los ingresos personales, que aumentó solo un 0,2% (menos de la mitad de lo que esperábamos). Esto reflejó principalmente el aumento de las remuneraciones, liderado por los salarios y sueldos (a pesar de que el crecimiento salarial no esté como para lanzar cohetes) así como de las prestaciones sociales del Gobierno, incluidos Medicare y la Seguridad Social. Como consecuencia, la tasa de ahorro de los hogares cayó medio punto porcentual hasta el 4,1%. Pero conviene aclarar que esta caída venía desde un revisado 4,6% en julio tras apuntar el mes pasado que esta tasa era de sólo un 3%, sugiriendo este cambio que los hogares se encontraban en una situación financiera más sólida de lo estimado anteriormente.
Respecto a la última revisión del PIB del 2T26, esa revisión al alza en siete décimas hasta el +2,2% trim. a. sí se asemeja más al buen comportamiento que veíamos en el desglose por componentes en las lecturas preliminares. El consumo de los hogares avanzó un +3,8% trim. a. (una revisión al alza de cuatro décimas) superando las expectativas y muy por encima del 0,5% del 1tr26. Esa mejora se apreciaba más intensamente en servicios (+3,4% trim. a. desde 0,7% anterior) que se veía muy beneficiado de la celebración de la Copa del Mundo. El gasto en bienes (+4,5% trim. a.), también sufría un repunte notorio gracias al gasto en bienes duraderos en el trimestre, que crecía a un +7,4%.
En lo que concierne a la inversión empresarial, se revisó al alza significativamente reflejando la carrera por desarrollar infraestructuras de inteligencia artificial. El +4,6% era un incremento de casi dos puntos frente a la lectura preliminar. El comportamiento del sector tecnológico ha seguido siendo bueno, con la inversión en equipos creciendo por encima del 13% trim. a. y el crecimiento de la inversión en productos de propiedad intelectual haciéndolo en un +9,2% trim. a. Además, la recuperación de la inversión residencial, que también se revisaba al alza (+2,8% trim. a. desde -7,8% en el 1tr26), ha venido como agua de mayo para un sector que venía de cuatro trimestres consecutivos en contracción y que se veía aún más presionado por el endurecimiento de las condiciones de financiación.