La Comisión Europea rechazó este jueves las solicitudes de Italia y Grecia para conceder a los gobiernos de la zona euro un mayor margen fiscal frente a la elevada inflación provocada por los precios de la energía y las medidas de apoyo adoptadas para mitigar su impacto, advirtiendo de que las normas no pueden modificarse continuamente.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pidió a la Comisión Europea que tenga en cuenta una inflación superior a la prevista a la hora de calcular los déficits presupuestarios autorizados y de evaluar las desviaciones del gasto.
Roma sostuvo que la Unión Europea debería permitir a los Estados miembros utilizar los ingresos fiscales extraordinarios generados por la inflación para ayudar a contrarrestar el fuerte incremento de los costes energéticos.
Por su parte, el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, instó a la Comisión a excluir las medidas temporales de apoyo nacional a los hogares y a las empresas del límite máximo de gasto primario neto fijado por la Unión Europea.
'Las presiones inflacionistas al alza ya se tienen en cuenta dentro de la evaluación global de los factores pertinentes al examinar el cumplimiento de las reglas fiscales por parte de los Estados miembros. No podemos plantear nuevas flexibilidades fiscales en todo momento', declaró en rueda de prensa el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis.
'De hecho, esto podría sembrar dudas sobre nuestra determinación colectiva de defender un marco fiscal basado en normas, en un momento en que la credibilidad de nuestro compromiso con la sostenibilidad presupuestaria constituye un activo fundamental', añadió.
La Comisión ya ha concedido cierto margen a los países de la Unión Europea en sus sendas acordadas de consolidación fiscal para absorber el mayor gasto en defensa y las medidas destinadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.