Los economistas del Banco Central Europeo (BCE), en un artículo publicado en su blog oficial por los expertos Óscar Arce, Gerrit Koester y Antonella Pierluigi, concluyen que la Eurozona ha capeado la crisis energética mejor de lo esperado gracias al despliegue de las energías renovables, la menor dependencia de los combustibles fósiles y el impulso de la inteligencia artificial (IA).
A pesar de esta resiliencia, el informe advierte de que el margen fiscal de los países se está agotando y persisten serios riesgos geopolíticos y presiones inflacionarias.
Los amortiguadores de la crisis
El análisis del BCE destaca tres factores estructurales y coyunturales que han protegido la economía europea frente al shock energético:
- El escudo de las renovables y la eficiencia: la economía de la Eurozona depende hoy del petróleo aproximadamente la mitad que a principios de los años 90. Además, el avance de la energía solar, eólica y nuclear ha empezado a desacoplar el precio del gas del coste de la electricidad. En España, por ejemplo, la proporción de horas en las que las centrales de gas fijaron el precio de la luz cayó drásticamente de un 80% en 2020 a poco más del 20% en los primeros meses de 2026.
- El impulso de la Inteligencia Artificial: la adopción tecnológica y el comercio vinculado a la IA se han convertido en motores clave para la región, impulsando pedidos industriales, exportaciones de bienes de equipo y permitiendo a las empresas absorber costes gracias a la automatización digital.
- Ayudas fiscales masivas: el apoyo presupuestario de los gobiernos alcanzó el 0,5% del PIB, duplicando las previsiones iniciales gracias, sobre todo, al gasto de Alemania en defensa e infraestructuras y a los subsidios energéticos.
Advertencias y riesgos futuros
A pesar de los buenos datos de resistencia, los economistas de la institución lanzan tres alertas importantes de cara al futuro:
- Menor colchón fiscal: gran parte del apoyo público es temporal. Al haberse agotado el margen presupuestario en varios países, la política fiscal no podrá amortiguar futuras crisis con la misma intensidad.
- Impacto tardío en los alimentos: en otro artículo paralelo, los economistas del BCE advierten de que las perturbaciones energéticas y el clima extremo provocarán un "fuerte impacto" en la cesta de la compra, encareciendo productos básicos como los cereales, el pan, la pasta, la leche y la carne de cara a los próximos meses, con proyecciones que sitúan la inflación alimentaria en el 3,4% para 2027.
- Medidas necesarias: para limitar la exposición a la volatilidad geopolítica, el BCE insiste en que Europa debe acelerar la transición verde, aumentar la inversión en redes de distribución y reforzar las interconexiones eléctricas transfronterizas del bloque.