Una o dos subidas de tipos en la Fed: un ajuste fino de la economía, no una recalibración de la política monetaria, según DWS

Del mismo modo, una o dos subidas de tipos probablemente no resolverán los problemas provocados por perturbaciones externas, como el aumento de los precios del petróleo y la renovada incertidumbre derivada de los aranceles.

Como se esperaba, la Reserva Federal aumentó su tipo de interés oficial en 25 puntos básicos en su reunión de septiembre —el primer movimiento de este tipo desde 2023—, situándolo en un nuevo rango del 3,75 % al 4,00 %. La decisión fue unánime y el comunicado que la acompañó señaló que la subida de tipos contribuiría a alcanzar más rápidamente el objetivo de inflación del 2 %.

Aunque los banqueros centrales prevén que la inflación se modere durante los próximos trimestres, probablemente reconocen que será necesario adoptar nuevas medidas para alcanzar este objetivo. El dot plot mediano indica una preferencia por una subida adicional de los tipos en 2026. En 2027, sin embargo, las preferencias están divididas: algunos miembros apuntan a otra subida, otros prevén que los tipos se mantengan estables y unos pocos consideran que podrían estar justificadas unas tasas más bajas.

Curiosamente, el tipo de interés oficial a largo plazo, asociado al tipo neutral, aumentó del 3,1 % al 3,2 %. Esto sugiere que los banqueros centrales anticipan un ligero cambio estructural. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, tampoco presentó previsiones esta vez.

Durante la rueda de prensa, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, hizo referencia a su discurso de Jackson Hole, señalando unas condiciones financieras favorables en una economía sólida que parece estar fortaleciéndose. Afirmó que la decisión había reducido «un cierto grado de relajación monetaria» derivada de estas condiciones.

En cuanto a la inflación, reiteró su opinión de que demasiadas subcategorías estaban aumentando a un ritmo del 3 % o más, algo que, en su opinión, no cumple con el criterio necesario para considerar que la inflación se está acercando al objetivo con la suficiente rapidez. Contrariamente al principio de actuación prospectiva (forward-looking) que expuso en Jackson Hole, Warsh vinculó principalmente la decisión adoptada hoy con la evolución económica pasada.

A nuestro juicio, un ciclo de una o dos subidas de tipos se parece más a un ajuste fino de la economía que a una recalibración de la política monetaria. Sin embargo, si la inflación no se modera durante los próximos trimestres, una o dos subidas podrían no ser suficientes.

Del mismo modo, una o dos subidas de tipos probablemente no resolverán los problemas provocados por perturbaciones externas, como el aumento de los precios del petróleo y la renovada incertidumbre derivada de los aranceles.

No obstante, existen buenas razones para pensar que la inflación seguirá una tendencia descendente y que no será necesario endurecer la política monetaria hasta el punto de frenar la demanda interna.

En conjunto, creemos que la principal motivación en esta ocasión fue preservar la credibilidad, dadas las cotizaciones del mercado de bonos y la evolución reciente de los mercados petroleros.

A pesar de su postura hawkish, la visión optimista del presidente de la Fed, Warsh, sobre la economía puede ser música para los oídos de muchos.

Christian Scherrmann
Christian Scherrmann, Economista jefe de DWS para Estados Unidos

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