Los elevados datos de inflación de agosto han inclinado considerablemente la balanza a favor de una subida de tipos por parte de la Fed el próximo miércoles. A pesar de la reticencia del presidente Warsh a ofrecer orientaciones sobre la política monetaria futura, la señal clave para el mercado será cómo pretenden actuar los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de aquí en adelante –los puntos–, ya que el comité se ha mostrado cada vez más dividido en los últimos meses y se están acumulando los riesgos al alza para la inflación.
Tras sus declaraciones de línea dura en Jackson Hole, se verá sometido a presiones para aclarar la función de reacción y la trayectoria de política monetaria de la Fed. El margen para la decepción es amplio. Un mensaje cauteloso sobre la lucha contra la inflación podría agravar la pérdida de credibilidad de los bonos estadounidenses, tras la decepcionante recompra de bonos del Tesoro. Una advertencia contundente sobre la inflación podría avivar las expectativas de un ciclo de subidas de tipos e impulsar al alza los rendimientos a corto plazo. Una orientación escasa, como en las dos primeras reuniones de Warsh, reavivaría la incertidumbre sobre la política monetaria. Los mercados también se centrarán en si sigue considerando que la crisis del petróleo es temporal, a pesar del riesgo de que se transmita de forma considerable a la inflación subyacente, y en su opinión sobre el aumento de los precios de los productos relacionados con la inteligencia artificial.