Nvidia ha emitido deuda por importe de 25.000 M$, la primera emisión desde 2021. Nvidia se une así al grupo de las grandes tecnológica que emiten deuda. La demanda de la operación ha sido muy elevada, de 85.000 M$, superando en 3,6 veces la oferta y se ha colocado a TIRes entre 4,25% y 5,50% para plazos que oscilan entre 3 y 30 años.
La cuestión es porqué una compañía como Nvidia, que cuenta hoy con una posición de caja superior a los 68.000 M$, pide prestados al mercado 25.000 M$. Para los expertos de Bankinter, “la emisión no es una cuestión de necesidad financiera sino de optimización de las fuentes de financiación y de mantener músculo financiero en caso de necesitarlo en el futuro”. Divacons, por su parte, afina el análisis y cree que la respuesta podría ser positiva y “financiar recompras de acciones”, o negativo y “financiar riesgos al cuadrado”.
En el escenario negativo, parece que Nvidia ha inmovilizado la mayor parte de flujo libre de caja en participaciones financiera y en diversos mecanismos de apoyo a sus propios clientes. En esencia, Nvidia ha estado financiando la demanda de sus propias GPU al prestar su balance a actores débiles, leáse OpenAI. “Esto no es una novedad, sino otra advertencia de que la economía circular está tomando giros cada vez más extraños. Por ahora al mercado parece no importarle, ya que Nvidia ha emitido siete tramos de deuda con diferentes vencimientos a diferenciales mínimos”, explican desde Divacons. En efecto, la escasa prima sobre los bonos soberanos, entre 25 p.b. y 65 p.b., demuestra la confianza en la compañía.