Apertura alcista (futuros Eurostoxx +0,2%, S&P 0,0% y Nasdaq +0,7%), tras una sesión muy positiva ayer en Wall Street, con el Nasdaq avanzando un 2,8% y el S&P 500 un 1,5%, y esta madrugada en Asia, con Taiwan marcando máximos históricos y el Kospi coreano en máximos de dos meses, apoyada tanto por un nuevo impulso de la Inteligencia Artificial (IA), con el nuevo modelo de Meta, como por aparentes avances en el plano geopolítico, que apoyaron nuevas cesiones en los precios energéticos (Brent -3,6% en 100 usd/b y gas TTF -7% a 74 eur/Mwh) y cierta moderación en las TIRes (T-bond -5 pb a 4,95%, Bund -6 pb a 3,46%).
El principal catalizador de la sesión fue Meta (+11,4%), después de que su nuevo agente Meta Muse reforzase las expectativas sobre la adopción futura de agentes de IA. La tesis que está ganando tracción en mercado es que una mayor utilización de agentes implicará un incremento de las necesidades de computación en centros de datos. Esto está ampliando el AI trade más allá de las GPU y situando las CPU como nuevo foco de demanda potencial. El movimiento fue especialmente significativo en semiconductores: Intel +12,1%, AMD +10%, Arm +17% y Qualcomm +9%.
La fortaleza de los índices continúa ocultando una amplitud relativamente limitada: únicamente el 58% de los valores del S&P 500 cerró en positivo. La elevada ponderación de las megacaps tecnológicas sigue permitiendo que movimientos muy intensos en un reducido número de compañías tengan un impacto desproporcionado sobre los índices.
Los precios del petróleo cayeron por cuarto día consecutivo, con el Brent situándose en 100 usd/b, en mínimos desde el 9 de septiembre. El movimiento refleja una moderación de la prima de riesgo geopolítica incorporada ante la percepción de que las interrupciones del suministro en Oriente Medio podrían ser menos severas y prolongadas de lo inicialmente previsto. En particular, la recuperación de las exportaciones saudíes está contribuyendo a aliviar las tensiones sobre la oferta. Los flujos de crudo saudí a través del estrecho de Ormuz han aumentado hasta aproximadamente 2,9 mln b/d en los últimos seis días, frente a unos 700.000 b/d en agosto, compensando parcialmente las dificultades derivadas de los ataques contra infraestructuras energéticas y las interrupciones del oleoducto Este-Oeste. Asimismo, el almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central de Estados Unidos, señaló que los envíos de petróleo y GNL a través del estrecho de Ormuz durante las dos semanas anteriores habían alcanzado su nivel más elevado en seis meses, gracias a las escoltas navales estadounidenses y a las operaciones de limpieza de minas.
Además, Reino Unido ha acordado proporcionar apoyo militar defensivo a Arabia Saudí para hacer frente a los ataques de los hutíes, respaldados por Irán. El primer ministro Andy Burnham autorizó, a petición de Riad, el suministro de reabastecimiento aéreo en vuelo para apoyar las operaciones defensivas de la aviación saudí. El apoyo comenzará en los próximos días y está previsto que se prolongue durante varias semanas. Londres también pretende promover que otros países ayuden a Arabia Saudí a contener a los hutíes. El objetivo declarado es contribuir a estabilizar la región y reducir las amenazas sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta estratégica para el transporte marítimo de contenedores y de energía.
A esta mejora operativa se suma la expectativa de una posible reanudación del diálogo entre Estados Unidos e Irán después de que Trump dijera que estaba dispuesto a reunirse con el Presidente Masoud Pezeshkian en la próxima Asamblea General de la ONU. No obstante, el mercado físico continúa tensionado, con el brent de entrega inmediata aún en 118 usd/b, con un uso creciente de rutas alternativas y transferencias de crudo entre buques, que han aumentado hasta aproximadamente 2,5 millones de barriles diarios en septiembre desde 1,4 millones en agosto. La menor disponibilidad de petroleros y el fuerte incremento de los costes de transporte evidencian que la normalización de los flujos todavía está lejos de ser una realidad.
En reta fija, la corrección del petróleo ha favorecido la caída de los tipos en los tramos corto y medio de la curva y una mejora del apetito por el riesgo (T-bond -5 pb a 4,95%, Bund -6 pb a 3,46%). El foco sigue puesto en Francia, donde el plan de ajuste de 54.000 millones de euros para situar el déficit en el 5% se enfrenta a un entorno político complejo. A ello se suma un calendario electoral que podría mantener elevada la incertidumbre y dificultar una compresión sostenida de la prima de riesgo francesa.
Además, el economista jefe del BCE destaca que la segunda ola de encarecimiento energético está haciendo que el shock sea más persistente de lo inicialmente previsto, elevando el riesgo de una inflación más alta durante más tiempo. El impacto se está extendiendo a alimentos, electricidad y bienes, aunque por ahora la presión sobre los servicios permanece contenida. En este contexto, el crecimiento europeo debería mantenerse moderado, apoyado por el gasto público y el potencial de la IA, siempre que el shock energético no se intensifique. El escenario central del BCE contempla una cierta normalización de los precios energéticos hacia finales de año y una convergencia de la inflación hacia el objetivo a partir de mediados de 2027, aunque con elevada incertidumbre.
De cara a la sesión, la atención estará en las noticias geopolíticas, las intervenciones de varios miembros del BCE y el dato preliminar de confianza del consumidor de septiembre en la Eurozona, que podría estabilizarse tras su reciente mejora. En Estados Unidos, el calendario incluye los índices de actividad de Philadelphia y Richmond, los datos semanales de empleo de ADP y varias intervenciones de miembros de la Fed. En primario, Alemania y Reino Unido acudirán al mercado con emisiones a 5 años, Italia prepara un nuevo bono verde a 12 años y Estados Unidos subastará Treasuries a 2 años.