Los virus que nos acompañan

Mientras estábamos entretenidos en la evacuación de los pasajeros y la tripulación de un crucero neerlandéspor el brote de un patógeno llamado hantavirus, en la región de Ituri de República Democrática del Congo, se confirmaba una nueva epidemia de ébola. Aprendimos que el hantavirus lo trasmiten roedores, que puede ser mortal, pero no tiene capacidad pandémica. El ébola, sin embargo, es un viejo conocido, con más de 30 brotes en África desde su descubrimiento en 1976. Aunque es un virus de alto riesgo, y uno de los 34 que la OMS vigila estrechamente, es posible que se quede en epidemia local.

De momento, está controlado. Desde que se declaró oficialmente este brote de ébola, el pasado 15 de mayo, se han confirmado más de 344 casos y 60 muertes en la República Democrática del Congo. En la vecina Uganda hay 15 contagios y una muerte. Un ciudadano estadounidense infectado en la RDC está recibiendo atención médica en Alemania. Lo que extrema el riesgo de esta epidemia es la cepa Bundibungyo, para la que no existe vacuna ni tratamiento específico, en una de las zonas con mayor inseguridad alimentaria del mundo. En la región de Ituri, 1,5 millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria, y una de cada tres personas necesita ayuda humanitaria, según datos de Acción contra el Hambre.

Hasta el año 2014 los brotes de ébola eran pequeños focos en zonas rurales, y la inversión en la lucha contra el virus apenas fue relevante. La dinámica cambió ese año cuando explosionó en Africa Occidental, principalmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona, la epidemia de ébola más mortífera de la historia. Cuando en 2016 se dio por controlada la oleada, se habían producido más de 28.600 casos y alrededor de 11.300 fallecidos. El alcance del brote logró movilizar más de mil millones de euros en asistencia financiera y humanitaria internacional. 

El próximo virus que amenazará a la humanidad aún no tiene nombre ni fecha, pero se sabe que llegará. La OMS trata de controlar aquellos que tienen más capacidad para escalar a pandemia por su alta transmisibilidad, letalidad, facilidad para mutar y falta de tratamiento. Los más peligrosos son los respiratorios como la gripe aviar, una variante de la gripe A, y los coronavirus causantes del MERS y el SARS. También el síndrome respiratorio de Oriente Medio. La OMS también vigila otros 34 patógenos menos conocidos, sin riesgo hoy pero que pueden mutar.

 

Julia Pastor
Cuenta con una amplia experiencia en redacción en Consejeros. Anteriormente, trabajó para la agencia de noticias financieras GBA y colaboró en El País Business. Es licenciada en Inglés por la Universidad Complutense de Madrid y posee un máster en Periodismo Financiero.

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