El encarecimiento de la energía ha elevado la inflación de la Eurozona tres décimas, situándose en agosto el Índice de Precios de Consumo (IPC) en el 3,2%, según las cifras publicadas por Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea (UE).
Por componentes, la energía presenta la tasa anual más alta en el octavo mes del año al subir su precio un 14,3% en comparación con el 10,3% de julio. Además, los servicios incrementan su coste un 3%, tres décimas menos, los bienes industriales no energéticos un 1,2%, tres décimas más, y los alimentos, el alcohol y el tabaco un 1,1%, una décima por debajo de julio.
En toda la UE, la inflación fue también del 3,2% en agosto, frente al 3% de julio.
Por países, las tasas anuales más bajas se dieron en Suecia (0,3%), Estonia (1,3%) y República Checa (1,5%), mientras que, por el contrario, las tasas anuales más altas tuvieron lugar en Rumanía (6,3%), Lituania (5,6%) y Chipre (5,2%).
En cuanto a la tasa de inflación subyacente, es decir, aquella que excluye los precios volátiles de la energía, alimentos, alcohol y tabaco, se relajó una décima, hasta el 2,4%.
La semana pasado, el Banco Central Europeo (BCE) decidió volver a subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,5%, y actualizó sus proyecciones macroeconómicas. En ellas, su escenario de referencia sitúa la inflación general en un promedio del 3% en 2026, del 2,5% en 2027 y del 2,1% en 2028. En comparación con las anteriores previsiones, se mantiene la de este año, pero se revisa al alza las de los dos próximos ejercicios en dos y una décima.