Las bolsas europeas mantuvieron un tono positivo, aunque el dato de inflación estadounidense frenó el impulso inicial. El Stoxx 600 avanzó un 0,5%. La publicación del IPC desplazó después la atención desde los resultados empresariales hacia las expectativas monetarias.
Salud y tecnología destacaron en la sesión, mientras que el sector bancario se situó entre los más rezagados. Entre compañías, Bank of America cedía cerca de un 8% en Wall Street tras presentar unas cuentas afectadas por una sanción y por la debilidad de varios negocios.
Por índices, el Ibex 35 subió un 0,1%, el Euro Stoxx 50 mantuvo un avance cercano al 0,4% y el CAC 40 avanzó un 0,6%.
La inflación estadounidense aumentó un 0,6% mensual en septiembre y la tasa interanual subió al 3,7%, frente al 3,4% de agosto. La presión no se limitó a la energía, la inflación subyacente avanzó un 0,3% mensual y se elevó al 2,6% interanual, desde el 2,4% anterior.
La sorpresa modificó las expectativas para la próxima reunión de la Reserva Federal. La probabilidad de una subida de tipos en octubre pasó de aproximadamente el 22% al 45% tras la publicación, según CME. El endurecimiento no se convirtió todavía en el escenario mayoritario, pero la pausa dejó de contar con el respaldo que tenía antes del dato.
Al cierre europeo, el S&P 500 cedía alrededor de un 0,9% y el Nasdaq un 1,3%. Los bancos se encontraron cayendo un 1,0% en pleno calendario de presentación de resultados.
La deuda europea perdió el apoyo de la mañana y acompañó el ajuste de los Treasuries tras el IPC. El movimiento fue especialmente intenso en los plazos cortos estadounidenses: la referencia a dos años llegó a repuntar unos 12 pb en la reacción al dato.
La TIR del Bund alemán a 10 años se situó en torno al 3,46%, cerrando plano la sesión. En Estados Unidos, la TIR del Treasury estadounidense a 10 años rondó el 5,25%, unos 3 pb por encima de la referencia de la víspera.
El Brent se situó cerca de 105,7 dólares por barril, prácticamente sin cambios frente al cierre anterior. Los ataques contra dos buques en el estrecho de Ormuz mantuvieron el riesgo sobre el suministro y condicionaron la evolución del mercado energético.
El euro perdió terreno frente al dólar. El EUR/USD retrocedió alrededor de un 0,7%, hasta situarse en torno a 1,112, marcando nuevos mínimos tras una breve consolidación en torno a 1,12 en las últimas sesiones. La divisa estadounidense se fortaleció tras el dato de precios y la revisión de las expectativas de tipos