En mercados muy concentrados, un grupo reducido de compañías puede generar una parte desproporcionada de las ganancias. Sin embargo, cuando comienza a ampliarse el liderazgo del mercado o aumenta la volatilidad, dicha concentración puede convertirse en una fuente de riesgo.
La capitalización de Nvidia supera ya a la de los sectores de los materiales, los suministros públicos y la energía del índice S&P 500. Sin embargo, la concentración no se limita a compañías concretas, sino que también puede darse un elevado grado de concentración en distintas empresas y sectores, lo que puede hacer que los inversores estén más expuestos de lo que creen a un conjunto limitado de factores que impulsan la rentabilidad. Esto puede aumentar la vulnerabilidad de las carteras cuando cambia el liderazgo del mercado o surgen episodios de volatilidad.
La concentración de los mercados suele ser temporal
La concentración del liderazgo en torno a una temática dominante ha sido una característica recurrente de los mercados, que rara vez se ha mantenido de forma indefinida. Por ejemplo, las compañías de combustibles fósiles representaban el 29% del S&P 500 en 1980, mientras que hoy representan menos del 3%. Entre los años 1989 y 1990, cuando el auge de la economía japonesa estaba en su punto álgido, el mercado de renta variable del país nipón representaba el 44% del índice MSCI World; hoy está en torno al 5%. La lección que deberían aprender los inversores es que las compañías que lideran los mercados en un momento determinado podrían no ser los líderes del futuro.
Los gestores activos pueden recurrir a la labor de análisis y a su propio criterio para ir adaptándose a la evolución del liderazgo del mercado. El conocimiento de los fundamentales cobra especial importancia cuando el entusiasmo se generaliza.