Esta semana arranca la temporada de resultados en EEUU: se espera un crecimiento del BPA del 23,6% i.a.

Apertura a la baja en las plazas europeas (futuro Eurostoxx 50 -0,9%, S&P 500 -0,6%, Nasdaq 100 -1,3%) y fuertes retrocesos en Asia (Nikkei -2%, Kospi surcoreano -8%).

En el plano geopolítico, un fin de semana más de re-escalada en Oriente Medio, con nuevos ataques iraníes a buques mercantes que han sido respondidos por Estados Unidos con su cuarta ronda de ataques en una semana a objetivos iraníes, que a su vez han llevado a ataques de Irán a bases americanas en Kuwait, Bahréin, Jordania y Qatar y a declarar el Estrecho de Ormuz cerrado "hasta nuevo aviso". Por su parte, Estados Unidos lo niega, afirmando que el corredor sur sigue abierto. En la práctica, estas tensiones se traducen en que el tráfico en el Estrecho es prácticamente cero (salvo el que cruce con los transponders apagados).

En este contexto, Brent +3% hasta 78 usd/b, presionando al alza las TIRes: 2 años americano sube a 4,24% (más alto desde febrero 2025) y T-bond en 4,59%. El dólar se fortalece y el oro retrocede en un mercado que descuenta ya casi completamente (al 90%) una subida de la Fed en septiembre (vs 65% de probabilidad hace una semana), así como una segunda en 1T27.

Con el foco de los inversores en la inflación por sus implicaciones en la política monetaria de los principales bancos centrales, la atención esta semana se centrará en lapublicación del IPC de junio de Estados Unidos (martes). El consenso proyecta una moderación de la tasa general hasta 3,8% (desde el 4,2% de mayo, y con la primera lectura mensual negativa desde el inicio de la pandemia en 2020) y mantenimiento de la tasa subyacente en 2,9%. Aunque sería la primera caída mensual del IPC general desde el inicio de la pandemia en 2020, debido al retroceso de la gasolina desde los máximos de guerra, es previsible que en el actual contexto de tensiones al alza en Oriente Medio los inversores tomen el dato con cierta precaución. El mismo martes tendremos la primera comparecencia semestral de Warsh ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes (y ante el Senado el miércoles), que servirá como actualización de su visión respecto a las alzas de tipos descontadas por el mercado (+25 pb en lo que resta de 2026, con la posibilidad de +25 pb adicionales en 1T27) y cuáles pueden ser las tendencias de la política monetaria de la Fed una vez concluyan a final de año las deliberaciones de los 5 grupos de trabajo creados para reformar la institución.

Relevantes serán también los datos de actividad de junio en China (miércoles), donde previsiblemente seguiremos viendo la divergencia entre consumo (caída en ventas minoristas) y manufacturas (producción industrial al alza), mientras que el sector inmobiliario seguirá ejerciendo de claro lastre para la economía del gigante asiático y el sector exterior (martes) mantendrá el buen tono.

Ante un panorama geopolítico y macroeconómico complejo, las bolsas deberán justificar sus múltiplos de valoración basándose estrictamente en los beneficios empresariales del segundo trimestre (2T26). Esta semana marcará el verdadero punto de partida en Estados Unidos con las cifras de la gran banca de inversión. El martes reportarán gigantes como JPMorgan, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs y Citi, seguidos el miércoles por Morgan Stanley.

Se prevé que los ingresos por trading de estas entidades se mantengan en niveles cercanos a los máximos históricos registrados en el primer trimestre, impulsados por la elevada volatilidad que generan la guerra con Irán y la especulación en el sector de la inteligencia artificial. A ello contribuirá también el dinamismo en la actividad de banca de inversión, espoleada pogr randes salidas a bolsa, y el volumen de operaciones corporativas. Asimismo, el sector bancario se beneficiará de un sólido crecimiento del crédito y la expansión de sus márgenes de intermediación gracias a la persistencia de tipos de interés elevados. Sin embargo, las guías de negocio que ofrezcan los directivos serán determinantes: si el crédito privado empieza a mostrar grietas o si las empresas recortan planes de inversión ante el encarecimiento de la deuda, el optimismo de la rotación sectorial hacia la banca podría revertirse.

Para el conjunto del S&P 500 se espera un crecimiento del BPA para 2T26 del 23,6% i.a. lo que supondría el segundo trimestre consecutivo de crecimiento interanual por encima del 20% para el índice. Sin embargo, este crecimiento del BPA podría superar el +29% si tenemos en cuenta la mejora que de media las compañías del S&P 500 han publicado vs estimaciones, +7,4% media 10 años y +9,2% si tomamos los últimos 4 trimestres. Con el 4% de las empresas del S&P 500 habiendo presentado resultados hasta el 10 de julio, el 89% ha registrado un BPA por encima de lo esperado, de media un +14,5%, y el 76% en ingresos. Esta semana está previsto que publiquen 31 compañías de las que 17 pertenecen al sector financiero, sector donde se espera un crecimiento del +6,6% i.a., que supondría el mayor ritmo de crecimiento por octavo trimestre consecutivo de los once sectores del S&P 500.

Consideramos que el mercado sigue mostrando cierto optimismo, asumiendo un escenario de "aterrizaje suave" e inminente pausa en las tasas de interés. Sin embargo, la combinación de una parálisis geopolítica en Ormuz, el estancamiento de la desinflación global según el FMI, el ingente capex de IA y, sobre todo, el desembarco de un Kevin Warsh independiente en la Fed sugieren que el riesgo de "tipos altos por más tiempo" podría estar infravalorado. La volatilidad no es un fenómeno transitorio de esta semana; es la nueva normalidad para el resto de 2026.
 

Renta 4
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