El fracaso del caza europeo, un revés para la cooperación en defensa y para Indra

Dassault Aviation y Airbus , que se encargaban de liderar el proyecto en representación de Francia y Alemania, respectivamente, han sido incapaces de llegar a un acuerdo sobre el reparto de tareas o el derecho de patentes. España participaba a través de Indra, que se encargaba de la parte industrial (sensores y electrónica).

Ocho años después de su anuncio, el desarrollo del caza de combate europeo de sexta generación, el proyecto europeo más ambicioso del sector aeronaútico ha fracasado. El canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron han puesto fin al proyecto del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS), por las serias fricciones entre las compañías implicadas. Dassault Aviation (diseño del caza) y Airbus  (sistemas y plataformas), que se encargaban de liderar el proyecto en representación de Francia y Alemania, respectivamente, han sido incapaces de llegar a un acuerdo sobre el reparto de tareas o el derecho de patentes, lo que ha hecho suspender el proyecto, en el que además participaba España a través de Indra, que se encargaba de la parte industrial (sensores y electrónica). 

En un momento en el que se trata de impulsar la autonomía estratégica de Europa en temas de suministro energético y seguridad, este desenlace en “siembra serias dudas sobre la capacidad de Europa de desarrollar programas multinacionales de Defensa”, según Renta 4. De hecho, Airbus y otras siete empresas alemanas del sector aeroespacial y de defensa, habrían propuesto una alianza para sustituir el fallido proyecto franco-alemán de avión de combate, según una carta envida a la oficina del canciller Merz y al minisitro de Defensa Boris Pastorius. El consorcio industrial incluye a Airbus, MBDA, Diehl, MTU, Liebherr, Autoflug, Rohde & Schwarz y Hensoldt. Aunque cuentan con todas las competencias necesarias, el reto principal será la integración. Todo apunta a que este avión será de mayor tamaño que el proyecto original junto a Dassault  Aviation, cerrando la puerta a socios externos como Saab. 

Aunque todavía es pronto para conocer el impacto en las cifras de Indra, Renta 4 estima que será limitado ya que la compañía seguirá participando junto a Francia y Alemania en otro de los principales proyectos, el de la “nube de combate”, que conecta los aviones de próxima generación con drones, satélites, buques y otros elementos que les permita actuar de manera coordinada. Para los analistas de Divacons , más allá del impacto en los ingresos, “el fracaso del caza europeo elimina una oportunidad a largo plazo para que la compañía se consolide como contratista principal en un gran proyecto europeo, si bien la visibilidad del grupo se mantiene sólida a corto y medio plazo gracias al programa de Modernización español y a la consolidación de TESS Defence, que aportaron 8.200 M € de una cartera total de pedidos de defensa de 11.300 M€ al cierre de 2025”. El presupuesto de Indra para 2026 está previsto que alcance unos 205 M €. 

Otras empresas implicadas en el proyecto, valorado en unos 100.000 M€, eran Thales (incorporando sistemas de vuelo) y Safran junto con MTU Aero Engines (desarrollando motor), entre otros. 

La finalización del proyecto FCAS estaba previsto para la década de 2040, aunque el primer vuelo se estimaba para 2029. Tras su cancelación, Europa cuenta con varias alternativas tales como unirse al programa de Reino Unido, Japón e Italia, alcanzar acuerdos con Suecia o Turquía o adquirir aeronaves como el F47 norteamericano.

Redacción Consejeros
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