Apertura plana en las plazas europeas (futuro Eurostoxx 50 0%) después de una sesión ayer caracterizada por las caídas en el sector tecnológico (Nasdaq -3%) ante un empeoramiento del sentimiento en torno a la IA por una combinación de razones, destacando los avances en modelos chinos que podrían ofrecer una mejor relación rendimiento/coste, una competencia que podría generar dudas sobre el liderazgo de las grandes tecnológicas americanas.
Aun con todo, de momento, parecemos estar ante una sana y razonable toma de beneficios tras las fuertes subidas acumuladas. En este sentido, los futuros americanos avanzan tímidamente (S&P 500 +0,2%, Nasdaq 100 +0,6%) y el Kospi surcoreano +3%. Destacamos también que se ha cerrado con éxito la emisión de bonos de SpaceX por importe de 25.000 mln usd, y con demanda de 89.000 mln usd, en lo que ha sido su primera emisión de deuda en el mercado de “investment grade” (cupón entre 5,35% y 6,65% según vencimiento).
De cara a la jornada de hoy, dos serán los focos principales de atención, la IFO alemana y los resultados de Micron, aunque también seguiremos de cerca las negociaciones EE. UU.-Irán, con discrepancias visibles en lo referente al uso de los fondos iraníes descongelados, en dos tramos de 12.000 mln usd cada uno según Irán, pero sin cifra confirmada por la parte americana. Además, EE. UU. afirma que deben destinarse a la compra de productos agrícolas americanos (lo que supondría una subvención encubierta a los agricultores americanos, un electorado clave para los republicanos de cara a las “mid-term”) frente a un Irán que busca disponer libremente del dinero. A esto se suma el hecho de que según EE. UU. Irán acepta inspecciones nucleares en el futuro, mientras Irán lo niega. Asimismo, sigue sin haber acuerdo respecto al futuro del Estrecho una vez finalicen los 60 días de negociación, con EE. UU. buscando la libre circulación, pero Irán pretendiendo cobrar peajes junto con Omán a partir del día 61. Estas contradicciones sobre el contenido del MoU reducen la probabilidad de que las negociaciones nucleares de los próximos 60 días produzcan algo concreto, y son una muestra de la fragilidad del acuerdo.
En el plano macroeconómico, la IFO en Alemania podría continuar mejorando en junio de la mano de la expectativa de un acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán que frene el shock inflacionista y el potencial impacto negativo en crecimiento.
A nivel empresarial, hoy presentará resultados Micron Technology, relevantes para la tesis de inversión de la IA. Con una revalorización cercana al 270% en lo que va de año (a pesar de una caída ayer del 13%) y valoraciones ajustadas, cualquier señal de desaceleración en la demanda de IA podría intensificar las caídas en el sector.
Ayer conocimos los resultados de FedEx, relevantes por su condición de operador logístico global que lo convierten en un buen barómetro económico. Las cifras superaron las estimaciones, aunque la guía 2026 quedó ligeramente por debajo de lo esperado (costes adicionales por inflación, transporte y salarios), provocando una caída del 6% en los mercados fuera de hora. El mensaje fue claro: el comercio global resiste, pero con presiones de costes crecientes.
En el mercado de divisas, destacamos la caída del euro a mínimos de un año, una presión bajista recientemente intensificada por el tono más “dovish” del BCE vs más “hawkish” de la Fed, así como por unos indicadores adelantados de ciclo (PMIs de junio) en la Eurozona que muestran contracción por tercer mes consecutivo y una clara moderación en las presiones inflacionistas, más relevante si cabe teniendo en cuenta que estas encuestas se realizaron en su mayor parte antes del acuerdo provisional de paz entre EE.UU. e Irán. Un contexto que debería permitir al BCE hacer una pausa tras la subida de tipos de junio, tal y como descuenta el mercado que no espera otros +25 pb hasta 4T26. El diferente tono de BCE y Fed ha ampliado el diferencial de tipos a 2 años EE. UU.-Alemania a máximos de 9 meses, lo que sigue reforzando al dólar, que se sitúa ya en niveles de 1,136 vs euro. Una Fed más “hawkish” sigue también condicionando al oro, que acumula una caída del 23% desde el inicio de la guerra.