Los acontecimientos en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz han puesto en jaque a los bancos centrales debido a la consecuente subida de los precios de la energía y el miedo a los efectos de segunda ronda. La resolución del conflicto acabará llegando, pero si algo sabemos de las guerras es que suelen tener una extensión y un arraigo en el tiempo mucho mayor del que a priori cabe esperar. Es por ello, que nos interesaba saber la evolución de los datos de inflación preliminares de mayo de los distintos países de la Eurozona y su correspondiente evolución, así como los datos de actividad del 1tr26 justo cuando florecen las dudas sobre el desempeño del consumo de los hogares en un entorno de expectativas de tipos al alza.
Uno de los países que más dudas ha suscitado recientemente es Francia donde los problemas de gobernanza ejercían presión sobre los tipos de interés. En esta ocasión, parecía que la imagen de estancamiento de la lectura preliminar difícilmente podría ser peor, pues la revisión de la nota final ofreció una contracción del -0,1% trimestral en el PIB del 1T26, rebajando la cifra interanual por debajo del 1%. Habría sido peor de no ser por la contribución de la variación de las existencias, cuya contribución al crecimiento del PIB fue muy positiva este trimestre (+1,0 p.p.) debido a los aprovisionamientos de productos aeronáuticos ante el estallido del conflicto. Precisamente, la incertidumbre que ocasionó el comienzo de las hostilidades en Medio Oriente provocó que la tasa de ahorro de los hogares siguiera en aumento, hasta alcanzar el 17,9% de su renta disponible bruta (desde 17,7%). Esto se tradujo en un debilitamiento del gasto de los hogares (caía un -0,2% trim.), especialmente en lo que respecta a los bienes (-0,7% trimestral) por el descenso del consumo de productos energéticos como los hidrocarburos, lo cual no podía ser compensado por un gasto en servicios que era muy modesto (+0,2% trimestral).
Profundizando en los problemas de la demanda interna, la formación bruta de capital fijo retrocedió notablemente (-0,6% trimestral) aunque influenciado principalmente por la fuerte caída de la inversión en la construcción (-1,7% trimestral). El problema que encontramos aquí es que, en base a los PMI, tanto abril, como fundamentalmente mayo, las encuestas de actividad se han deteriorado enormemente, siendo el país galo el que peores datos ha arrojado con diferencia. Eso debería traducirse en que en el 2T26 la inversión empresarial se comporte bastante peor. Mientras que de la demanda externa poco apoyo se debería encontrar, y es que ya en el 1T26 las exportaciones registraron una fuerte caída -3,5% trimestral, impulsada por el descenso de las exportaciones del sector aeronáutico. J
Junto a la revisión del PIB, se publicaba el IPC preliminar de mayo, que al menos traía algo más de calma con una cierta estabilización de los precios. Mes a mes, el precio de los hidrocarburos como la gasolina ha conseguido estabilizarse en mayo, incluso con un leve recorrido a la baja, lo que ha contribuido en Francia a compensar los mayores precios del gas. Más allá de los precios energéticos, la presión de los precios de los alimentos ha menguado, a pesar de la subida en los precios de los cereales, y su caída tanto a nivel mensual como interanual también ha ayudado a contener los precios, así como el freno al crecimiento de los precios de los servicios.
El IPC español también se situaba por debajo de las expectativas, con apenas una variación del +0,1% intermensual y manteniendo sin cambios la lectura interanual en el +3,2% a. (+0,1% y +3,6% a. en el caso de la lectura armonizada). Debemos matizar que esta diferencia entre la nota nacional y la armonizada se explica sobre todo que el método europeo capta con más peso el encarecimiento del acceso a la vivienda. Ya metiéndonos en la poca información que dejaba la nota preliminar, al igual que en Francia, el freno de los precios de la gasolina ha contribuido a mantener prácticamente sin cambios el IPC general frente al mes de abril, aunque en este caso también contribuían a la baja partidas de bienes como vestido y calzado, que disminuyen sus precios frente a la subida de mayo del año pasado.
Aunque en ciertos servicios como los recreativos y los de deporte y ocio, los precios descendieron menos que en mayo de 2025, lo que explicaba que el IPC subyacente se acelerase en una décima hasta el +2,9% a. Las reducciones del IVA en la energía (del 21% al 10%), anunciadas por el gobierno para amortiguar el impacto de la guerra con Irán, se han reflejado en los datos, pero se revertirán próximamente: el 1 de junio para la electricidad y el gas, y el 30 de junio para los combustibles. Esto contribuirá a que la inflación aumente durante el verano hasta el 4%. La inflación subyacente seguirá rondando el 3% durante el resto del año, debido también al fuerte crecimiento salarial y a una economía que opera por encima de su capacidad.
En cuanto a los precios en el país transalpino, su ritmo en mayo fue superior al visto en Francia y España, creciendo cuatro décimas de abril a mayo y dejando el IPCA interanual en el +3,3%, medio punto superior a la de abril. La aceleración de la inflación se debió principalmente a la evolución de los precios de los productos energéticos, principalmente los no regulados que subían 3 p.p. hasta +12,6% anual., aunque también en los precios regulados se producía un mayor ritmo en el crecimiento. A diferencia de sus vecinos, en la lectura italiano encontrábamos muy poco que contribuyera a la baja, y es que, en el caso de los servicios, la tasa de variación interanual fue del +2,8 % (cuatro décimas por encima de abril), debiéndose principalmente a los precios de los servicios relacionados con el ocio, y otros como reparaciones y cuidado personal.
En cuanto a Alemania, la inflación se desaceleraba en mayo debido a la bajada de los precios de la energía, y aunque la inflación subyacente repuntó, esto probablemente no indicaba que las presiones de costes derivadas del conflicto con Irán se estuvieran extendiendo a la economía en general, aunque hay que monitorizarlo. En líneas generales, el IPC pasaba a crecer un 2,7% a. La disminución de la cifra principal se debía a una moderación de la inflación energética, que pasó del 10,1% en abril al 6,6% en mayo. Esta disminución se produjo como resultado de la reducción de los impuestos sobre los combustibles implementada por el gobierno para mitigar el aumento de precios derivado de la guerra. La inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, aumentaba al 2,5% en mayo, desde el 2,3% de abril. El aumento probablemente se deba al efecto puntual de los precios más altos de los paquetes turísticos, en lugar de ser una consecuencia más generalizada de los elevados costes energéticos.