Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó un ensayo el fin de semana argumentando que la industria debe ralentizar deliberadamente el avance de las capacidades de sus modelos por motivos de seguridad.
Poco después, Salt Altman, CEO de OpenAI, dio una entrevista anunciando que iba a retrasar su salida a bolsa más allá de 2026, también por motivos de seguridad, hasta “hacer que los modelos se comporten de forma controlada y alineada con valores humanos”.
Aunque el CEO de Antrophic señalaba que este freno no tiene porque implicar menos inversión en crecimiento, ha sembrado dudas en el mercado, con compañías como Samsumg, SK Hynix o Softbank registrando importantes caídas en Asia.
Opinión del equipo de análisis de Bankinter:
Si bien la medida no es ni definitiva ni cuantificable, cualquier ralentización en las inversiones tendrá un impacto negativo en todo el ecosistema de construcción de la Inteligencia Artificial (IA), principalmente semiconductores. Detrás de este alarmismo también puede estar el interés de las compañías en que los gobiernos establezcan una regulación con altos costes de cumplimiento, que sirva como barrera de entrada y elimine la entrada de competencia más pequeña.