El potencial del fenómeno de la inteligencia artificial podría ser mayor del que pensamos. En la carrera por la supremacía en este ámbito, los gigantes tecnológicos están realizando inversiones de capital de una magnitud y a una velocidad que podría superar el auge industrial que se vivió en China a principios de la década de 2000, que muchos consideran el mayor de la historia moderna.
Tras unirse a la Organización Mundial del Comercio en 2001, China invirtió en torno a 20 billones de dólares para industrializar su economía durante los diez años siguientes. «Esta medida transformó el comercio internacional, el mercado de materias primas, el contexto de inflación, los mercados laborales y la política durante toda una generación», explica el economista estadounidense Jared Franz. El contexto actual de inversión en inteligencia artificial parece comparable en volumen e impacto potencial.
«El debate sobre la inteligencia artificial no debería plantearse como un ciclo del sector tecnológico ni como una cuestión sobre si la valoración de Nvidia está o no justificada», explica Franz. «El ritmo de inversión y avances parece indicar que la inteligencia artificial podría tener un impacto duradero sobre el crecimiento del PIB, la demanda de electricidad, la asignación de capital, los mercados laborales y el precio de los activos en todos los sectores».
El histórico nivel de gasto que han puesto en marcha los hiperescaladores Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle se ha traducido en un fuerte aumento de la demanda de productos procedentes de fabricantes de semiconductores como Nvidia y Broadcom o de fundiciones de semiconductores como TSMC. «La inteligencia artificial podría ser la tecnología de mayor impacto de toda una generación y la disrupción más importante de la economía», señala Mark Casey, gestor de renta variable.