Del patrón oro al actual -fiduciario y con tasas de cambio flotantes- todos los sistemas colapsan por las crisis que originan, cada una más dura que la anterior. Hoy, los países deben acumuar dólares y contribuir así al despilfarro de EE.UU. que no ataja sus enormes déficits, público y comercial. Un problema para EE.UU. (con un dólar sobrevaluado y una industria poco competitiva) y para el resto del mundo, que comienza a desconfiar... Dada la recurrencia de las crisis bancarias desde 1973 puede que los costes superen ya a los beneficios.
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