España acumula cerca de tres décadas sin lograr converger en materia de productividad con las economías europeas más avanzadas. A pesar del crecimiento económico y la creación de empleo registrados en los últimos años, el modelo productivo español continúa mostrando serias dificultades para generar un aumento sostenido del valor añadido por hora trabajada.
Así lo han advertido expertos del Consejo General de Economistas de España (CGE) y de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) durante una jornada técnica celebrada en Madrid.
Según los datos expuestos por Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, tomando a Estados Unidos como base 100, la productividad española en PIB por hora trabajada se sitúa en torno al 75%, frente al 97% en el que se ubican países de referencia como Alemania, Austria, Bélgica o Países Bajos. Esta brecha de casi 22 puntos respecto al núcleo europeo se ha mantenido prácticamente inalterada desde mediados de la década de 1990.
Entre los factores determinantes se encuentra el retraso en la inversión empresarial productiva. Mientras que entre 2002 y 2025 la inversión en maquinaria, equipos y tecnología creció un 50% en la Unión Europea y un 56% en Estados Unidos, en España el incremento acumulado fue de tan solo un 15%. Asimismo, la inversión pública se situó en 2025 en un 2,9% del PIB español, casi un punto por debajo de la media comunitaria (3,8%).
A esto se suma la estructura del tejido empresarial. Antonio García Rebollar, técnico comercial y economista del Estado, señaló que más del 30% de las horas trabajadas en España se concentran en sectores de bajo valor añadido, como el comercio, la hostelería y el transporte, frente a solo un 12,4% en la industria. Además, el elevado peso de las microempresas penaliza la eficiencia general, dado que las grandes compañías españolas resultan ser el doble de productivas que las de menor tamaño y las firmas integradas en grupos multinacionales duplican la productividad de las independientes.
Para revertir esta tendencia, los expertos coinciden en la necesidad de eliminar trabas regulatorias que desincentivan el crecimiento de las pymes, reforzar la inversión en I+D, impulsar el capital riesgo y adecuar la formación del capital humano a las demandas tecnológicas y del mercado laboral mediante políticas de Estado duraderas.