La mayoría de las decisiones de los bancos centrales en la semana que comienza, incluido el Banco Central Europeo, probablemente se limitarán a mantener los tipos sin cambios. La menor inflación en la zona euro ha reducido la urgencia de una nueva subida por parte de nuestro banco central. En China, los bancos comerciales chinos parecen dispuestos a mantener los tipos de interés preferenciales sin cambios al menos hasta finales del tercer trimestre. Sin embargo, el Banco de Indonesia destacaba que la depreciación de la rupia sigue presionando a los responsables políticos para que suban los tipos.
En lo que respecta a nuestro banco, el BCE mantendrá los tipos de interés al amparo de una inflación que está mucho más controlada y la inexistencia por el momento de efectos de segunda ronda, como bien se verá en los precios de los bienes industriales no energéticos. En términos generales, la atenuación de los salarios y de la economía en general debería contener los efectos de segunda ronda, atenuando el impacto inflacionario de la crisis energética. Sin embargo, la fortaleza de los precios de las materias primas mantendrá al Consejo de Gobierno con mensajes más propicios a una subida de tipos, aunque septiembre no está garantizado como la fecha clave.
Cómo hemos explicado, la inflación está dando un respiro (+2,8% anual). En junio se confirmaba que los precios de la gasolina impulsaron el descenso de la cifra general, debido a la caída de los precios de las materias primas. Tres cuartas partes de esta desaceleración se debieron a los costes energéticos: la categoría de combustibles y lubricantes registró un descenso del 4,9% intermensual. El descenso del petróleo también contribuyó a la baja de la inflación subyacente y de servicios a través de los billetes de avión, que a su vez moderaba los precios subyacentes (+2,4% anual). La disminución de las presiones inflacionarias permitirá al Banco Central Europeo mantener los tipos de interés sin cambios en julio. Sin embargo, es probable que los sectores más restrictivos sigan preocupados por el impacto general de la crisis energética e impulsen una última subida en septiembre.