Semana intensa en reuniones de bancos centrales: BoJ (martes), Fed (miércoles), BCE y BoE (jueves), con actitud de “esperar y ver” ante la guerra de Irán

Principales bancos centrales
Macroeconomía Internacional

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Renta 4 | Apertura plana en las plazas europeas (futuros Eurostoxx 0%, futuros S&P -0,1%) y avances del 1%-2% en Asia impulsados por la tecnología, tras una sesión de nuevos máximos el viernes en Wall Street ante la expectativa de negociaciones entre Irán y EEUU que se vieron frustradas el mismo sábado ante la negativa iraní a reunirse directamente con los estadounidenses, mostrándose dispuestos a hacerlo sólo a través de Pakistán, lo que a su vez llevó a EEUU a cancelar el viaje de sus negociadores Steve Witkoff y Jared Kushner a Islamabad. Esta madrugada Irán ha presentado una nueva propuesta que implica la reapertura del Estrecho de Ormuz y el fin de la guerra, pero dejando para más adelante las negociaciones nucleares. La reacción del petróleo (Brent hoy +2% a 107 usd/b) apunta a la escasa credibilidad que da el mercado a que haya acuerdo entre las partes. Si EEUU accede ahora a desbloquear Ormuz, Irán tendrá pocos incentivos para luego ceder en el tema nuclear. Hoy Trump reunirá a su equipo de seguridad nacional para dar una respuesta.

Hoy está prevista también una reunión entre el ministro de Asuntos Exteriores iraní y el presidente Putin en Moscú para tratar el estado de las negociaciones. Además, el alto el fuego en Líbano, que se prorrogó la pasada semana en 3 semanas adicionales, está siendo constantemente violado por ambas partes.

Por otra parte, la atención durante el fin de semana se ha desviado por el intento de atentado contra Trump y sus oficiales.

A destacar asimismo del pasado viernes la decisión del Departamento de Justicia de EEUU de abandonar la investigación sobre Powell, centrada en unos supuestos sobrecostes en la renovación de la sede de la Reserva Federal, lo que lleva al gobernador republicano Thom Tillis a desbloquear la confirmación de Kevin Warsh como presidente de la Fed (prevista para el 29-abril), sustituyendo a Powell cuyo mandato vence el 15-mayo y quizá facilitando próximos recortes de tipos (aunque el mercado apenas modifica sus expectativas, más pendientes del conflicto iraní y su impacto en inflación). Veremos también si Powell decide mantener su cargo como gobernador hasta enero 2028 u opta por abandonar totalmente la Fed.

De cara al conjunto de la semana, la atención seguirá centrada en Oriente Medio, a la espera de cualquier novedad sobre esta propuesta de Irán que pueda desbloquear las negociaciones y permitir la reapertura del Estrecho de Ormuz.

En el plano empresarial, la temporada de resultados ganará intensidad, destacando la publicación de las cifras de cinco de las "Siete Magníficas" entre el miércoles y el jueves: Amazon, Alphabet, Microsoft, Meta Platforms y Apple. Los inversores analizarán con detalle sus cuentas y, especialmente, su capacidad de generación de caja en el actual entorno de incertidumbre. Para mayor detalle, consultar nuestro calendario empresarial y previos de resultados.

A nivel macroeconómico, la semana que arranca será especialmente densa en referencias de ciclo e inflación. El martes conoceremos la tasa de desempleo del 1T26 en España y la confianza del consumidor del Conference Board de abril en EE.UU. (89,3e vs 91,8 anterior), donde se esperan nuevos signos de deterioro ante la incertidumbre geopolítica. El miércoles la atención estará en los IPCs preliminares de abril en España y Alemania, que seguirán recogiendo el impacto del encarecimiento energético, y en las encuestas de confianza de la Eurozona, con deterioro generalizado esperado tanto en el componente industrial como en el de servicios. En EE.UU. contaremos además con las órdenes de bienes duraderos. El jueves será el día más relevante de la semana, con la publicación de los PIBs preliminares del 1T26 en la Eurozona y principales países europeos (Eurozona +0,9%e i.a. vs +1,2% anterior), el IPC preliminar de la Eurozona (+3%e i.a. en tasa general vs +2,6% anterior, reflejando el impacto energético del conflicto), el deflactor del consumo privado subyacente de marzo en EE.UU. (+3,2%e i.a. vs +3,0% anterior) y el PIB anualizado del 1T26 en EE.UU. (+2%e vs +0,5% anterior). A ellos se sumarán los PMIs oficiales de abril en China y el manufacturero Rating Dog (antiguo Caixin), con expectativa de estabilidad en torno a 50, mostrando cierto estancamiento económico. Cerraremos el viernes con el ISM manufacturero en EE.UU., con expectativa de seguir mejorando, pero con intensificación del repunte en el componente de precios.

También esta semana será intensa en reuniones de bancos centrales: Banco de Japón (martes), Fed (miércoles), BCE y Banco de Inglaterra (jueves). Aunque no esperamos cambios en ninguno de ellos, estimando que mantendrán una actitud de “esperar y ver” cómo evoluciona el conflicto en Oriente Medio para intentar cuantificar su impacto en inflación y crecimiento, sí serán relevantes los mensajes que puedan ofrecer respecto a potenciales movimientos futuros de tipos de intervención.

Esto dependerá a su vez de en qué escenario nos situemos finalmente. Recordamos en este sentido que las previsiones tanto de inflación como de crecimiento muestran un amplio rango entre el escenario más positivo y el más adverso (en los que las hipótesis de precios del crudo para 2026 y 2027 son claramente diferentes, en función de cómo se vaya resolviendo el conflicto). Se baraja así desde un escenario de limitado impacto en cuantía y duración hasta un escenario muy adverso de precios del crudo sostenidamente altos con graves implicaciones inflacionistas y en crecimiento, y por derivada con consecuencias en políticas monetarias.

Consideramos que por el momento los bancos centrales no deben precipitarse (riesgo de error de política monetaria) y sólo deben subir tipos si hay señales claras de desanclaje de expectativas de inflación. En el caso de la Eurozona, según la propia Lagarde se sitúa actualmente entre el escenario base y el adverso, no suficiente para subir tipos, pero es previsible que el BCE reitere la necesidad de ser ágil y data-dependiente con el fin de evitar efectos de segunda ronda (traslación de mayores costes de producción al consumidor y tensiones salariales). A tener en cuenta también que el shock actual (de oferta) es muy diferente al de 2022 (de oferta y demanda, con la salida del Covid), al igual que también es muy distinta la situación de tipos (neutrales hoy vs negativos en 2022, a lo que se suma que entonces estaba vigente el QE), por lo que no hay necesidad de precipitarse en la toma de decisiones. Conviene evitar repetir los errores del pasado (Trichet subió tipos en 2008 y 2011 para frenar un repunte de inflación asociado a la subida del petróleo, para verse posteriormente obligado a bajar con fuerza ante la Gran Crisis Financiera y la Crisis de Deuda Europea).

En cualquier caso, y en nuestro escenario base, consideramos que el mercado podría haberse excedido en su visión “hawkish” para 2026, y desde R4 vemos: 1) Fed: al menos 1 recorte de 25 pb en 2026 para afrontar la desaceleración del empleo (y dado su doble objetivo de inflación controlada y pleno empleo) y acercar tipos al nivel neutral (vs entre 1 y ninguno descontado por mercado y 3 bajadas descontadas pre-conflicto); 2) BCE: es posible 1 subida de 25 pb (más avanzado el año, una vez se disponga de más datos) para evitar efectos de segunda ronda (vs entre 2 y 3 subidas descontadas por mercado y 0 antes del conflicto).

Esta semana hemos actualizado nuestra Visión de Mercado, donde analizamos la situación actual e implicaciones del conflicto. Lo más relevante a nivel mercados es que las bolsas han vuelto a máximos a la vez que sus múltiplos se acercan también a máximos históricos a pesar de que tanto crudo como TIRes de la deuda siguen muy por encima de los niveles pre-guerra. Es por ello que las valoraciones precisan del apoyo de los beneficios empresariales, unos beneficios que por el momento mantienen unas sólidas previsiones para el año (incluso hemos visto una revisión al alza de BPAs desde inicio del conflicto, por sector energía), pero existe riesgo a la baja por 1) mayores costes de producción y 2) potencial menor demanda, por lo que esperamos unas guías cautas en la presentación de resultados 1T26.

En este contexto, consideramos que se impone la prudencia y el ser muy selectivos por sectores y valores. Consideramos que existen muchas incertidumbres, pero también hay algo cada vez más claro: “La autonomía estratégica es una necesidad” (EE.UU. vs Europa), y en el contexto actual hay sectores que salen reforzados. Entre ellos, destacaríamos: defensa (fuertes inversiones a futuro ante un mundo multipolar, OTAN en entredicho), energía y recursos naturales (reducir dependencias, desarrollo de la IA), industria (economía industrial de guerra), infraestructuras (importancia de las cadenas de suministro), o tecnología y digitalización, entre otros. Para mayor detalle, consultar el documento de estrategia.

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