Ante la persistente incertidumbre en torno al entorno fiscal y político de Francia, la deuda francesa sigue mostrando una elevada sensibilidad a la evolución general de los tipos de interés y su spread de deuda continuó ampliándose hasta situarse en 100 p.b., su nivel más elevado desde 2012. Cabe destacar que las small y mid cap francesas, utilizadas como indicador de una mayor exposición a la economía doméstica, cotizan actualmente con un descuento cercano al 15% frente a sus comparables europeas. Sin embargo, durante el episodio de ampliación de spreads de la deuda francesa en 2024-2025, ese descuento llegó a acercarse al 25%. De forma similar, la cesta de riesgo francesa elaborada por el equipo de derivados europeo se encuentra cerca de mínimos relativos de los últimos 12 meses aunque durante 2024-2025 llegó a cotizar aproximadamente un 8% por debajo del índice SXXP. Todo ello se produce en un contexto en el que el impulso económico de Francia ya se está quedando significativamente rezagado frente al resto de Europa, con unos índices PMI situados por debajo de 50 puntos y en deterioro, en contraste con la resiliencia que siguen mostrando los PMI del conjunto de la Eurozona.
Asimismo, la perspectiva de las elecciones presidenciales del año que viene donde Le Pen y Melenchon parten como los mejor posicionado no tranquilizan al mercado, con Le Pen buscando reducir la edad de jubilación y Melenchon proponiendo una cancelación de deuda.