Renta 4 | Apertura ligeramente al alza en las plazas europeas(futuros Eurostoxx +0,6%, futuros S&P 0%) y sesión asiática al alza, extendiendo sus ganancias semanales, animadas por las próximas conversaciones entre Estados Unidos e Irán previstas para este fin de semana y unas declaraciones optimistas del presidente Trump sobre la posibilidad de un acuerdo, así como la autorización por parte de Israel para entablar negociaciones para un alto el fuego en el Líbano. El petróleo Brent se encamina a su mayor caída semanal en nueve meses, cotizando en torno a los 97 dólares por barril. Por su parte, el dólar, que había actuado como valor refugio, registra también su mayor retroceso semanal desde enero.
A pesar del optimismo, la situación sigue siendo inestable. La tregua es frágil, con informes de nuevos ataques, y el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, según informaciones de Reuters, solo 7 buques han atravesado la zona en las últimas 24 horas vs a la media habitual en condiciones normales de 140 buques diarios, con más de 800 buques atrapados en la región a la espera de garantías de seguridad para transitar. Esta situación, y algunos mensajes contradictorios desde la Administración Trump (amenazas por parte de Trump por el cobro de tasas por parte de Irán) que añaden un importante nivel de incertidumbre, nos llevan a mantener cierta prudencia, el optimismo podría ser exagerado, ya que la oferta de petróleo probablemente seguirá restringida. Destacamos como ejemplo el recorte que se ha producido en la capacidad de producción de Arabia Saudí de más de medio millón de barriles diarios debido a ataques a sus instalaciones energéticas. Además, Irán ha dejado claras sus exigencias, que incluyen reparaciones de guerra y el control del Estrecho de Ormuz, condiciones que probablemente serán un punto de fricción importante para los negociadores estadounidenses.
El mercado global de renta fija muestra pocas señales de recuperación. A pesar del alto el fuego,el consenso es que los precios de la energía y la inflación se mantendrán en niveles elevados durante más tiempo, desvaneciendo las esperanzas de recortes de tipos de interés que se barajaban antes del conflicto. De hecho, paradójicamente, el alto el fuego podría inclinar la balanza hacia tipos más altos, ya que reduce el riesgo de una grave recesión económica derivada de la escasez de petróleo, dando así más margen a los bancos centrales para centrarse en combatir la inflación. En este sentido, la atención de la sesión en el plano macro será el IPC estadounidense, con fuerte repunte esperado en tasa general, el mayor desde 2022, hasta +3,4%e vs +2,4% previo, debido al repunte del componente de energía asociado al conflicto en Oriente Medio, puesto que la tasa subyacente se mantendrá bastante estable (+2,7%e vs +2,5% anterior). Ahora bien, ya antes de estallar el conflicto se detectaban presiones inflacionistas en la economía americana, como mostró ayer el deflactor del consumo privado subyacente de febrero (3% vs 2% objetivo), la medida de inflación preferida de la Fed. Veremos cuál es la reacción de la Reserva Federal: si considera que esta presión inflacionista es temporal, los mercados podrían encontrar algo de alivio. Mientras tanto, en Europa, las expectativas de múltiples subidas de tipos por parte del BCE y el Banco de Inglaterra se han moderado notablemente desde la tregua.
Otra referencia macro relevante, como indicador adelantado del consumo, será la confianza consumidora de la Universidad de Michigan preliminar de abril, con esperado deterioro ante la incertidumbre generada por la guerra.
Además, hoy hemos conocido datos de inflación de marzo en China, con los precios a la producción +0,5% (vs +0,4%e y -0,9% anterior) y el IPC +1% (vs +1,1%e y +1,3% anterior), e igualmente se publicará el IPC final de marzo en Alemania (+2,7% preliminar vs +1,9% anterior).
En otro orden de cosas, tal y como estaba previsto, el Banco Central de Corea ha mantenido sin cambios sus tipos de interés en niveles de 2,5%, adoptando un sesgo de prudencia respecto a los impactos derivados de la situación en Oriente Medio, con el dilema al que se enfrentan ahora la mayoría de los bancos centrales ante la situación global actual: presión a la baja sobre la actividad económica y al alza sobre la inflación. Su decisión de no mover los tipos no es un aplazamiento, sino una medida deliberada para observar cómo evolucionan los acontecimientos. La institución ha dejado claro que su principal objetivo será estabilizar los precios, lo que indica que se mantendrá vigilante y dispuesto a actuar si las presiones inflacionistas se consolidan.
En otro plano geopolítico, está prevista, tras más de 10 años, una reunión entre el presidente de China y el líder de la oposición de Taiwan. Pekín busca reforzar su influencia y promover un mensaje de reunificación a través del diálogo con el Partido Nacionalista Chino, que aboga por la paz y el intercambio con China. Esta cumbre es especialmente relevante ya que se produce semanas antes de una posible reunión entre Xi y el presidente estadounidense Donald Trump, lo que podría dar a China una mayor capacidad de negociación en un momento de intensas presiones militares en el Estrecho de Taiwán. Los mercados estarán atentos a las declaraciones post-reunión ya cómo este desarrollo geopolítico podría impactar en la estabilidad regional y en las relaciones internacionales.