Los estrategas FX de Morgan Stanleu comentan que unos tipos de interés más elevados normalmente fortalecen la moneda, salvo que reflejen una política monetaria excesivamente restrictiva que dañe el crecimiento o que provoque un aumento de las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda pública.
Ninguna de estas circunstancias parece aplicarse actualmente al EUR, por lo que esperan que una subida de tipos por parte del BCE tenga un efecto positivo sobre la divisa europea. Además, aunque históricamente las divisas pueden debilitarse cuando la política monetaria entra en territorio restrictivo, ese efecto suele producirse con retraso y después de una fase inicial de apreciación.
En el caso del EUR, el mercado todavía no descuenta un nivel de endurecimiento monetario por parte del BCE suficiente como para perjudicar a la divisa, como refleja el spread alemán 1Y-5Y5Y de -78pb y unas tires a corto plazo que siguen por debajo de los niveles nominales de largo plazo. De hecho, en los últimos trimestres el EUR ha tendido a apreciarse en paralelo al aumento de las tires europeas, a diferencia de lo observado en Reino Unido o Japón, donde el aumento de las tires ha estado más vinculada a las preocupaciones fiscales.
El principal riesgo para el EUR sigue siendo una posible fragmentación financiera dentro de la periferia europea. Un ensanchamiento de los spreads entre los bonos franceses (OAT) y alemanes (Bund) o entre los italianos (BTP) y alemanes sería una señal de que el mercado empieza a incorporar mayores riesgos fiscales dentro de la Eurozona.