La Unión Europea debe centrar sus esfuerzos en la competitividad interna, la integración del mercado único y la reducción de cargas regulatorias para afrontar con éxito el desafío económico de China. Ésta es la principal conclusión alcanzada por los responsables del servicio de estudios de España en la edición de verano 2026 del Pulso Económico Trimestral, elaborado por EY Insights.
Equilibrio estratégico y política industrial
Frente a la encrucijada comercial global, los analistas otorgan una puntuación récord (8,88 sobre 10) a la mejora de la capacidad innovadora y productiva del entorno comunitario. Los expertos descartan tanto una estrategia basada únicamente en el diálogo y la cooperación (5,50 puntos) como un endurecimiento generalizado de aranceles (5,63 puntos).
En su lugar, abogan por una vía intermedia basada en dos pilares: una política industrial europea más activa y el uso de mecanismos selectivos de defensa comercial (7,93 puntos) dirigidos a sectores afectados por subsidios, sobrecapacidad o competencia desleal. Como señala Juan Pablo Riesgo, socio responsable de EY Insights, "la mejora de la competitividad y el impulso de la integración del mercado europeo son las herramientas más potentes para reforzar la posición de Europa en su relación con China".
La economía española aguanta el pulso internacional
En el plano nacional, el estudio refleja la solidez del ciclo económico. Un 93,8% de los encuestados sitúa el crecimiento del PIB español entre el 2% y el 2,5% para 2026, demostrando un notable nivel de resiliencia frente a los vientos en contra exteriores.
El optimismo doméstico se apoya fundamentalmente en el impulso del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (valorado positivamente por el 64,8% de los consultados) y en la fortaleza del consumo de los hogares (50%). La inversión y la competitividad empresarial continúan aportando un soporte favorable a la actividad.
Riesgos geopolíticos y la sombra de Estados Unidos
Sin embargo, el entorno exterior concentra las mayores inquietudes. La política arancelaria de la nueva Administración de Estados Unidos es el elemento peor valorado, generando un rechazo del 87% entre los expertos. A ello se suman la inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo (negativa para el 75%) y la desaceleración del comercio global (66,7%).
En el ámbito local, la principal vulnerabilidad detectada es el panorama político: un 75% de los analistas advierte de que la fragmentación parlamentaria podría lastrar el dinamismo de la economía española a medio plazo.