La CE se prepara para recortar entre un 0,4%-0,6% su previsión de crecimiento para 2026, en función de si los precios de la energía regresan a niveles preguerra o no

Intermoney | Mientras el precio del barril continúa disparado, se confirmaba que la producción de crudo del Golfo Pérsico habría caído un 39% en marzo, según el grupo de investigación energética Kpler, siendo especialmente castigados Irak, Kuwait y Baréin, ya que dependen especialmente del estrecho. Otra área económica damnificada es Europa, donde las autoridades son conscientes de que la guerra en Oriente Medio tendrá un impacto duradero en los mercados de gas, dándose la recomendación para que los países comiencen cuanto a antes a rellenar sus depósitos. En concreto, el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, ha aconsejado a los Estados miembros que llenen sus depósitos al 90% en lugar del 80% antes del invierno, y que comiencen a reabastecerlos gradualmente para reducir la demanda de gas.

Además, con la guerra de aun vigente, el riesgo para la actividad es a la baja como bien hacía saber el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, afirmando que la Comisión Europea se prepara para recortar su previsión de crecimiento para este año. La actualización de las estimaciones del organismo tendrá lugar en mayo. Antes del inicio del conflicto, había previsto que el crecimiento de la UE se mantuviera en el 1,4% este año y en el 1,5% en 2027, con una inflación ligeramente superior al 2% este año y el próximo. No obstante, los borradores que maneja la Comisión estiman que el PIB podría caer hasta en 0,4 p.p. en 2026 si los precios de la energía regresan a los niveles previos a la guerra para finales del año. En caso de mantenerse, la desaceleración sería de 0,6 p.p. También se apunta a que la inflación pueda aumentar hasta en un punto porcentual en el presente año y hasta en 1,5 p.p. tanto en 2027 como en caso de un 2026 más complicado con precios energéticos mayores.

La situación es compleja, pero en Europa también quieren evitar un apoyo excesivo de los gobiernos para contrarrestar el aumento en los precios de la energía, advirtiendo de los riesgos fiscales. La Comisión Europea insiste en que, en las negociaciones con los Estados miembros, las subvenciones a la energía, las reducciones de impuestos y los topes de precios propuestos tengan un alcance y una duración limitados. Bruselas busca evitar que se repita la crisis energética de 2022, que provocó una inflación altísima y un aumento del déficit. Varios países, entre ellos Italia, Polonia y España, han reducido los impuestos sobre los combustibles, mientras que otros han pedido que se flexibilicen las normas de la UE sobre ayudas estatales. Italia también presiona a Bruselas para que alivie las restricciones fiscales y otorgue mayor margen de maniobra a las capitales.

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