Paradojas

Agenda 2030

Compartir

Durante el último siglo y medio, Europa y América del Norte, principales forjadores del mundo actual, imbuyeron a la Humanidad una serie de paradigmas, considerados inmutables, que aparecen ahora como quimeras engañosas, útiles para medrar. ¿Quién imaginó años atrás a gente biempensante conceptuada ‘de derechas’ –por usar un estereotipo arraigado– reivindicando en la calle el derecho a la vida o la libertad de expresión? ¿Qué míseros países africanos serían capaces de expulsar al todopoderoso representante de su antigua potencia dominadora? ¿Qué partidos e ideologías emblemáticos terminarían en la absoluta irrelevancia, como el socialismo francés? Convendría reflexionar sobre realidades como las enunciadas.

Los descendientes de Atahualpa, último caudillo incaico; los bantú del África ecuatorial o cualquier vástago de la miríada de mongoles engendrados por su fogoso caudillo, Gengis Kan, se encuentran atónitos ante el espectáculo: casi cada decenio, los europeos cambian de criterio y de prioridades, y pretenden arrastrar al resto del género humano a secundar la nueva ocurrencia, no importa de qué se trate. Discurso contradictorio, a menudo poco edificante, que anula el contenido de determinados mensajes. ¿Quién tomará en serio la cruzada contra la corrupción cuando están en prisión eurodiputados y otros prominentes políticos del ‘primer mundo’ pillados con las manos en la masa? ¿Quién creerá en el cacareado ‘Humanismo’ si muestran a diario que los derechos humanos son selectivos, dependiendo de la raza y, ante todo, de la faltriquera? Clama al Cielo que la Justicia impida detener a torturadores y ladrones convictos. Clama al Cielo que sedicentes ‘demócratas’ sostengan sin tapujos sistemas represivos y cleptómanos. Clama al Cielo el doble rasero aplicado por próceres poderosos, paladines de derechos y libertades en Europa, negreros en África; y ciegos, o cómplices, ante abusos palmarios en Asia y América Latina.

Relativismo moral que socava valores proclamados como emblemáticos de la Civilización que más ha contribuido a forjar nuestro mundo, para bien o para mal. Soberbia y prepotencia seculares velan la viga en el propio ojo. ¿Deben seguir los demás pueblos la estela del conflicto innecesario? Ni es lógico, ni es razonable.♦

Donato Ndongo
Nacido en Niefang (Guinea Ecuatorial) en 1950. Escritor, periodista y exiliado político, fue corresponsal y delegado de la agencia española EFE en África central (1987-1995). Director del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Murcia (2000-2004) y profesor visitante en la Universidad de Missouri-Columbia (2005-2008), ha sido profesor titular de diversas universidades americanas, africanas y europeas. Es autor de los ensayos Historia y tragedia de Guinea Ecuatorial (1977) y Antología de la literatura guineana (1984), coautor de España en Guinea (1998), y autor de tres novelas traducidas a varios idiomas. Colabora habitualmente con medios como El País, ABC, Mundo Negro, The Corner y la revista impresa Consejeros.

Configuración de cookies

Selecciona las categorías de cookies que deseas permitir. Consulta nuestra Política de Cookies para saber más.

Estas cookies son esenciales para el funcionamiento básico del sitio web y no pueden desactivarse. Incluyen funciones de seguridad y accesibilidad básica.

Nos ayudan a entender cómo los usuarios interactúan con nuestro sitio, qué contenidos son más populares y cómo podemos mejorar la experiencia de navegación.

Permiten conocer tus preferencias para mostrarte contenido y publicidad personalizada relevante, y medir la efectividad de nuestras campañas.