Según el artículo de Francisco Rodríguez Fernández, director del Observatorio de Finanzas y Tecnología de Funcas, "La inteligencia artificial y el mercado laboral en España: exposición ocupacional y efectos estimados sobre el empleo", la adopción de la inteligencia artificial entre las empresas españolas aumentó del 12,4% al 21,1% entre 2023 y 2025, concentrándose en los sectores donde la exposición a la automatización ya es mayor.
Según el autor, aunque las consecuencias distributivas recaen de manera desproporcionada sobre los trabajadores de cuello blanco de nivel medio, invirtiendo así las tendencias de desplazamiento observadas anteriormente, la situación de España, que se encuentra en un máximo histórico de empleo, ofrece la oportunidad de gestionar esta transición desde una posición de relativa fortaleza.
"La relación entre la inteligencia artificial y el empleo ha cambiado considerablemente desde que Frey y Osborne (2017) estimaran que el 47% de los puestos de trabajo en Estados Unidos corrían un alto riesgo de automatización, una cifra que ahora es objeto de revisión metodológica. Los índices de segunda generación, basados en un análisis a nivel de tareas en lugar de categorías profesionales, observan que la exposición a la IA generativa se concentra entre los trabajadores con mayor nivel de formación y salarios más altos, y no en los trabajos manuales rutinarios del paradigma anterior.
Los datos experimentales refuerzan este panorama: las ganancias de productividad son significativas, pero benefician sobre todo a los trabajadores con menos experiencia, mientras que las ganancias agregadas de la PTF en un horizonte de diez años se estiman en menos del 1%. Al aplicar una versión adaptada del índice de exposición ocupacional de la IA a la clasificación profesional CNO-11 de España, el modelo prevé una pérdida neta de empleo de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos entre 2025 y 2035, con una estimación central de 2 millones concentrados en puestos administrativos, de apoyo técnico y profesionales científicos.
Por el contrario, los efectos de complementariedad benefician a unos 3,1 millones de trabajadores en los sectores de servicios y manufactura, y se prevé la creación de 1,61 millones de nuevos puestos de trabajo, lo que sitúa la pérdida neta en torno a los 400.000 puestos de trabajo en el escenario de referencia. La distribución de esa pérdida por zonas geográficas, sectores y niveles de formación es muy desigual, y el margen de transición depende fundamentalmente del ritmo al que los trabajadores desplazados puedan acceder a la recualificación. La posición de España en un momento de máximo histórico de empleo, al tiempo que se acelera la adopción de la IA, representa una oportunidad para gestionar esa transición desde una posición de relativa fortaleza".
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