En su intervención en el panel monetario del Foro de Bancos Centrales en Sintra (Portugal), Lagarde destacó que “los riesgos ahora están más equilibrados que hace dos semanas” cuando el BCE decidió subir tipos. La amenaza de que los precios se disparen es menor después del acuerdo entre EE.UU e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, lo que reduce la necesidad de que el BCE tenga que actuar deprisa y de forma contundente. Lagarde apuntó a la mayor velocidad a la que cambian factores como el precio del petróleo en estos tiempos inciertos. Según la presidenta del BCE, los bancos centrales deben estar preparados para medir los riesgos de manera más precisa y rápida, utilizando incluso herramientas de IA para fortalecer la robustez de sus decisiones bajo distintos escenarios. Lagarde aboga por lo que ha denominado como “framework guidance” (orientación del marco), que busca informar a los inversores sobre el proceso de toma de decisión del BCE y los indicadores y los riesgos que tienen más presentes en sus decisiones. De esta forma, las expectativas pueden fluctuar conforme lo hacen también los datos y el entorno.
Justo ayer, la inflación en la zona euro proporcionó una grata sorpresa al BCE al caer al 2,8% en junio, lo que supone una bajada de cuatro décimas frente a mayo y pone fin a una racha de cuatro meses de alzas. La rápida moderación de los precios del petróleo y el gas tras el acuerdo de paz anunciado por Irán y Estados Unidos, regresando a niveles previos al conflicto a pesar de los incumplimientos puntuales por ambas partes, concede mayor margen de maniobra a las autoridades monetarias. Nuestro escenario no contempla nuevas subidas de tipos por parte del BCE.
Por su parte, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh señaló que las expectativas de inflación y los riesgos inflacionistas se habían relajado en las últimas semanas. También anunció que los responsables de política monetaria de la Fed decidirán si mueven los tipos de interés “reunión a reunión” y que cualquier intento de obtener orientación futura (“forward guidance”) de su parte sería infructuoso.
El tono más suave/dovish de Warsh, señalando menor riesgo inflacionista, llevó al mercado a una ligera reducción de las expectativas de subida de tipos de la Fed en septiembre. Nuestro escenario central no contempla subidas de tipos este año. De hecho, pensamos que el próximo movimiento de la Fed será a la baja en 2027, a medida que la inflación (actualmente en 4,2%) vuelva gradualmente a niveles pre-conflicto.