La actividad global de fusiones y adquisiciones (M&A) experimentó un notable freno durante el segundo trimestre de 2026, marcado por la caída en el valor total de las operaciones y una clara penalización en el mercado bursátil para las empresas compradoras.
Según el informe Quarterly Deal Performance Monitor (QDPM) de WTW, elaborado junto al M&A Research Centre de la Bayes Business School, los compradores que cerraron transacciones superiores a 100 millones de dólares obtuvieron un rendimiento bursátil 11,9 puntos porcentuales por debajo del promedio de las compañías que no realizaron operaciones.
El ajuste contrasta con un primer trimestre récord que registró 12 «megadeals» (operaciones superiores a 10.000 millones de dólares) y un volumen total de 438.000 millones de dólares, el máximo en cinco años. Entre abril y junio, las operaciones de este volumen cayeron a solo tres, mientras que el valor total negociado se redujo a la mitad, situándose en 232.000 millones de dólares. Asimismo, las grandes transacciones de más de 1.000 millones retrocedieron de 56 a 48.
Pese a este declive en las cifras agregadas, los analistas leen el comportamiento del mercado como una corrección natural. En términos de volumen, el segundo trimestre contabilizó 202 operaciones cerradas, una cifra superior a las 176 del mismo periodo de 2025 y muy cercana a las 215 del arranque de año, demostrando la resiliencia del segmento de menor tamaño frente a las tensiones geopolíticas y la volatilidad macroeconómica.
Por regiones, todas mostraron un rendimiento bursátil inferior a sus índices de referencia. Norteamérica se situó 11,6 puntos por debajo con 103 operaciones, mientras que Europa se anotó -8,3 puntos con 38 cierres, arrastrando a los compradores españoles a la misma tendencia negativa. No obstante, en el caso de España, desde WTW destacan la solidez de la actividad impulsada por sectores clave como energía, infraestructuras y capital privado. Por su parte, Asia-Pacífico sufrió la mayor caída de rendimiento (-35,8 puntos), lastrada por el desplome de la actividad compradora en China, aunque fue la única región que elevó ligeramente su número total de transacciones (51).
Desde WTW señalan que la necesidad de escalar y ganar eficiencia para mantener la competitividad sigue estimulando la intención compradora global. Sin embargo, en un entorno caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre en las valoraciones, el rigor en la ejecución y el foco en oportunidades sectoriales estratégicas serán determinantes para garantizar la creación de valor a largo plazo.