Juan J. Fdez-Figares (Link Securities) | El optimismo, creemos que algo excesivo, de que el conflicto de Oriente Medio estaba a punto de finalizar, que aumentó con fuerza el viernes tras declarar Irán el estrecho de Ormuz abierto al tráfico fluvial, declaración que duró solo unas horas, propició que la semana pasada los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses cerraran con fuertes alzas, lo que permitió a muchos de ellos, entre los que se encuentra el Ibex 35, recuperar casi todo lo cedido o, incluso, algo más en el caso de los estadounidenses, desde el inicio de la guerra y salir de la fase correctiva en la que habían entrado, al repuntar más del 10% desde sus recientes mínimos.
No obstante, los acontecimientos de este fin de semana, que han conllevado renovadas amenazas entre las partes tras acusarse mutuamente de no haber cumplido con las condiciones del alto el fuego, vienen a confirmar que el proceso para alcanzar una paz estable y duradera en Oriente Medio va a ser complejo y que el estrecho de Ormuz va a seguir siendo utilizado como arma por parte de Irán, lo que, de durar mucho el bloqueo del mismo, podría terminar teniendo un impacto muy negativo en el crecimiento económico global. De momento, pero sólo de momento, parece que a partir de mañana se van a reanudar las conversaciones de paz en Islamabad (Pakistán), pero la reciente amenaza de Irán de no acudir a las mismas y la terminación del alto el fuego el martes por la noche vuelve a generar mucha incertidumbre entre los inversores, los cuales el viernes se las prometían “muy felices”.
Así, y por octava semana de forma consecutiva, el conflicto de Oriente Medio volverá a centrar la atención de los inversores, condicionando el comportamiento de los distintos mercados, desde los de divisas, a los de acciones y bonos, así como también los de la energía, comportamiento que, como viene siendo la norma, seguirá estando muy correlacionado.
No obstante, los inversores deberán también prestar atención a una agenda empresarial bastante intensa. Así, en los próximos días la temporada de publicación de resultados trimestrales comenzará a coger ritmo en las principales plazas europeas, con compañías de la relevancia en sus respectivos sectores de actividad como Danone (BN-FP), Nestle (NESN-CH), Nokia (NOKIA-FI), Orange (ORA- FR), Roche Holding (ROP-CH), Sanofi (SAN.FR), SAP (SAP-DE), Vivendi (VIV-FR) y Volvo (VOLV.B- SE), dando a conocer sus cifras. En Wall Street, donde la temporada va algo más adelantada y, de momento, está siendo muy positiva, con el 88% de las compañías superando las expectativas de los analistas, esta semana unas 90 compañías integrantes del S&P 500 darán a conocer sus cifras trimestrales. Entre ellas destacaríamos a GE Aerospace (GE-US) y a UnitedHealth Group (UNH-US), el martes; a AT&T (T- US), Boeing (BA-US), IBM (IBM-US), Lam Research (LRCX-US), Philip Morris International (MO- US), ServiceNow (NOW-US), Tesla (TSLA-US), y a Texas Instruments (TXN-US), el miércoles; a American Express (AXP-US), Comcast (CMCSA-US), Honeywell International (HON-US), Intel (INTL-US) y a Lockheed Martin (LMT-US), el jueves; y a Procter & Gamble (PG-US), el viernes.
Lo más relevante, además de las cifras que den a conocer las mencionadas cotizadas, será lo que muchas de ellas señalen sobre el potencial impacto que en su negocio puede llegar a tener o está ya teniendo el conflicto de Oriente Medio, el cual ha provocado interrupciones en algunas importantes cadenas de distribución globales y ha disparado al alza los precios de la energía. Por ahora, las empresas estadounidenses no se han mostrado, en general, salvo las pertenecientes a sectores muy concretos, muy preocupadas al respecto, al ser Estados Unidos un país exportador neto de gas y petróleo, pero mucho nos tememos que las empresas europeas no tendrán la misma percepción del tema.
Además, esta semana y en la agenda macroeconómica, destacaríamos la publicación mañana en Estados Unidos de las cifras de ventas minoristas de marzo, cifras que nos permitirán comprobar si el alza de los precios energéticos ha comenzado ya a pasar factura al consumo privado del país; el miércoles del IPC de marzo del Reino Unido, que debería reflejar ya el alza del precio de los combustibles; el jueves de las lecturas preliminares de abril de los índices adelantados de actividad sectoriales, los PMIs que elabora S&P Global, en la Eurozona, sus dos principales economías, Alemania y Francia, el Reino Unido y Estados Unidos; y el viernes de la lectura final de abril del índice de sentimiento de los consumidores estadounidenses, que elabora la Universidad de Michigan. Agenda, por tanto, bastante completa a la que también deberán hacer frente los inversores en los distintos mercados financieros.
Hoy, y para empezar la semana, esperamos que los principales índices europeos abran a la baja, lastrados por el fuerte repunte que está experimentando el precio del petróleo, tras la importante caída que sufrió el viernes, consecuencia de las renovadas tensiones en Oriente Medio y de la elevada incertidumbre sobre el devenir del proceso de paz en la región. Serán las noticias que lleguen sobre el posible inicio de nuevas negociaciones entre Estados Unidos e Irán las que muevan los mercados en un sentido u otro.
Por lo demás, cabe destacar que esta madrugada las principales bolsas asiáticas han cerrado al alza, obviando las tensiones en Oriente Medio; que el dólar gana algo de terreno con relación al resto de principales divisas; que los rendimientos de los bonos vienen al alza; que, como hemos señalado antes, el precio del petróleo repunta con fuerza; que el precio del oro y el de la plata bajan; y que los precios de las principales criptomonedas repuntan ligeramente tras haber caído el domingo con cierta intensidad.