El BCE no se desmarca del guion tratando de mantener una buena posición para afrontar la incertidumbre derivada del conflicto

El organismo elevaba en 25 p.b el tipo de interés para la facilidad de depósito (2,50%), el tipo para las operaciones principales de financiación (2,65%) y el tipo de crédito marginal (2,90%), pero mantuvo inalterado su discurso sobre la futura trayectoria.

Siguiendo el guion esperado por el mercado, el BCE elevaba en 25 p.b el tipo de interés para la facilidad de depósito (2,50%), el tipo para las operaciones principales de financiación (2,65%) y el tipo de crédito marginal (2,90%). Tal como se esperaba ampliamente, el Consejo de Gobierno mantuvo inalterado su discurso sobre la futura trayectoria de los tipos de interés, reiterando el mantra de estar “bien posicionado” y de seguir un enfoque “dependiente de los datos y reunión a reunión”. Sin embargo, la tarea de un buen analista macro está en leer entre líneas y si nos ceñimos en la actualización de las proyecciones para PIB e inflación, claramente la hoja de ruta está inclinada para futuras subidas. 

Considerando que, como bien decía la presidenta del BCE, Christine Lagarde, los riesgos para la actividad son a la baja y para la inflación al alza, quedaba claro que habría revisión del IPC. En concreto, el dato de 2027 se subía en 0,2 p.p. (2,5%) y también se matizaba el de 2028 (2,1%). Al mismo tiempo había una levísima revisión para el dato subyacente en sendos años (de 2,5% a 2,6% para 2027 y de 2,2% a 2,3% para 2028). A pesar de que había una pequeñísima mejoría del PIB para el presente año (de 0,8% a 0,9%) y 2027 (de 1,2% a 1,4%); esto no era suficiente como para no esperar una acción de nuestro banco central, más preocupado por el hecho de que la inflación lleva bastante tiempo por encima del objetivo del 2,0%. 

Lo que el BCE busca es mantener una buena posición para afrontar la incertidumbre derivada del conflicto siendo consciente de que los shocks sobre la inflación perdurarán bastante tiempo. Por ello, con un mensaje más “hawkish”, las cábalas del mercado apuntaban a tres subidas de tipos de aquí a octubre de 2027. Desde nuestro punto de vista, el mercado siempre da dos pasos más allá y en IM preferimos mantener una postura más comedida. Básicamente porque el shock inflacionista proviene de la oferta y no de la demanda escudándonos en las palabras de Lagarde respecto a que ha habido muy pocos cambios en lo que a los salarios se refiere. Es más, según el BCE, el crecimiento de los salarios nominales siga moderándose a lo largo de 2026, situándose en una media del 3,3 % para el conjunto del año, y que se estabilice en este nivel a medio plazo. 

Otro aspecto para no ir más allá está en las yields de los bonos soberanos, a pesar de que Lagarde le quitaba “hierro al asunto”. La francesa afirmaba que el aumento en los rendimientos de los bonos se está produciendo en los mercados globales y no es exclusivo de la zona euro. Lo atribuía a la oferta y la demanda, especialmente a la demanda de financiación del sector de la IA. Sin embargo, también señalaba que el mercado estadounidense influye debido a su gran tamaño. “Estamos siguiendo de cerca lo que sucede en los mercados, y en particular en el tramo largo de la curva”. 

Esta no es una cuestión cualquiera si tenemos en cuenta que la orientación fiscal de la zona del euro será más expansiva en 2026, relajándose un 0,5% del PIB, debido principalmente al aumento de la inversión pública, el gasto en defensa e infraestructuras, las transferencias sociales y las medidas de apoyo energético. En 2027 y 2028 se prevé un endurecimiento fiscal, especialmente en España, Francia e Italia, parcialmente compensado por Alemania. Según el organismo, el déficit presupuestario alcanzará el 3,7% del PIB en 2027 y disminuirá ligeramente después. Paralelamente, la deuda seguirá aumentando hasta situarse cerca del 90 % del PIB en 2028, pese a unas perspectivas económicas algo más favorables; aunque estos niveles siempre están sujetos a la expansión de la actividad y, en este caso, no es buena noticia que los riesgos para el PIB sean a la baja. 

Por último, Lagarde trataba la polémica en torno a Francia y su deuda, diciendo al respecto que la cancelación de la deuda va contra el tratado de la UE y que no es una buena idea desde el punto de vista financiero. El asunto viene después de que el candidato presidencial de extrema izquierda de Francia, Jean-Luc Mélenchon, presentase otra propuesta para aliviar las tensiones de las finanzas públicas consistente en cancelar deuda por valor de más de 500.000 millones de euros de deuda soberana en manos del Banco de Francia.

 

Intermoney
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